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no anticipes el estreacutes

Cuerpo y Mente,

No anticipes el estrés

 [07 de diciembre de 2016 | No hay Comentarios ] Carmen Reija Facebook LinkedIn Twitter Hootsuite Email Addthis

Cuando una situación escapa de tu control y la percibes como un ataque, esa sensación de amenaza puede pasarte factura a nivel emocional porque generas un estrés que te afectará claramente. Pero es posible desactivar esos pensamientos y reducir el problema. Deberíamos aprender a diferenciar entre el que nos permite enfrentarnos a los problemas y dar respuesta a las situaciones que lo precisan (denominado eustress o eustrés, en castellano) y el que provoca problemas de salud (estrés o distrés). Consulta a tu médico.

Carmen Reija

Es importante controlar el exceso de activación para evitar que algo beneficioso se transforme en un problema real. En el proceso intervienen principalmente dos hormonas: adrenalina (genera el impulso que activa la respuesta rápida ante la situación planteada y mejora nuestro rendimiento físico y mental) y el cortisol (libera la energía necesaria para hacer frente a esta etapa). Los niveles se van modificando con el tiempo en función de las necesidades del organismo.

Lo que sí se ha demostrado es que no todos lo percibimos de la misma manera. Nuestra actuación depende de la importancia que le damos a las cosas y de la vulnerabilidad personal ante las adversidades, por lo que existen personas que manifiestan más ese estrés negativo que afecta a su salud. Suelen ser personas con baja autoestima, rigidez mental o que quieren tenerlo todo bajo control y no son capaces de controlarse a sí mismas.

De manera general y para “frenar” la percepción antes de que se convierta en algo patológico se recomienda:

-Dejar que la idea desaparezca de tu mente. No centrarse en ella es la mejor opción para que transcurra sin dejar “huella”.

-Descubrir qué es lo que dispara tu ansiedad. Es fundamental reconocer lo que te provoca el estrés anticipado y eliminarlo de tus pensamientos antes de que se genere el problema.

-No intentes prevenirlo todo. Es imposible saber todo lo que va a suceder y anticiparse a cada situación concreta.

-Dejar de estar siempre alerta e intentar controlarlo todo. Cuando anticipas lo que va a suceder, activas unos mecanismos mentales nocivos que te hacen percibirlo todo como si fuera una amenaza terrible y real. Lo primero que piensas es que puede salir mal, a continuación aparecen las “emociones tóxicas” (preocupación, tristeza, angustia, etc.) y, al final, tu comportamiento se modifica y alteras tu vida escapando de la situación que te angustia, sea cual sea.

-Hacer respiraciones diafragmáticas que resultan relajantes y ayudan a controlar la tensión emocional y la ansiedad. No es complicado, pero lo mejor es que acudas a un experto que te enseñe a realizarlas.

-Reírse todos los días. El sentido del humor y no tomarlo todo como una afrenta personal ayuda a disminuir la importancia de las cosas y dársela sólo a las que de verdad la tienen.

-Buscar el lado positivo de lo que ocurre para que la “parte negativa” se diluya.

-Analizar el problema. Relativizar la situación te ayudará a minimizarlo y darle la dimensión adecuada.

-Ensayar tu actitud. Pensar en que ya has superado muchas situaciones similares y no ha ocurrido nada grave te ayudará a comprender que no hay ningún problema inabarcable.

-Salir de los pensamientos automáticos negativos (conocidos como desencadenantes de la ansiedad que te agobia). Desmonta esa percepción generadora de estrés que puede llegar a ser patológica.