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Cuerpo y Mente, Pequeos,

La importancia de la música en la educación de los niños

 [29 de noviembre de 2016 | No hay Comentarios ] Carmen Reija Facebook LinkedIn Twitter Hootsuite Email Addthis

En el desarrollo de los niños intervienen muchos factores diferentes y todos ellos son importantes. No solo a nivel intelectivo, sino también social e integrador, es fundamental aportarles diferentes estímulos positivos. Cada vez son más los expertos que señalan la enorme influencia del aprendizaje musical durante la estimulación temprana para mejorar la capacidad de atención, la memoria, las habilidades sociales y la creatividad. Deberíamos animarles a amar la música y a disfrutar de momentos diferentes relacionados con ella.

Carmen Reija

Los especialistas señalan que el oído del bebé se desarrolla en etapas muy tempranas, ya durante el embarazo. Normalmente, lo primero que escuchará será la voz de su madre. Es importante que ella le hable, le cante, etc. y se comunique con él para establecer un vínculo afectivo y sonoro entre ellos ya desde ese momento inicial.

Tras su nacimiento y a medida que va creciendo, los estudios señalan que la psicomotricidad se desarrolla mejor cuando se trabajan conjuntamente la voz en directo, el cuerpo y el movimiento. Esa actividad, que para muchos resulta extraña, es una manera perfecta de aprender coordinación y desarrollar su capacidad intelectual.

Hasta los 6 años, todas las experiencias musicales tienen una gran repercusión en la capacidad del niño para aprender, comprender y aprender música. Así, los primeros años de vida resultan fundamentales para sentar las bases del aprendizaje musical. Quienes han aprovechado esta etapa lograrán tocar un instrumento musical con mayor facilidad que quienes no han recibido una educación musical temprana y bien orientada por los profesionales de la materia.

Cuando escuchamos música o tocamos un instrumento musical, activamos profundamente nuestro cerebro y provocamos que se comiencen a trabajar numerosos mecanismos sensoriales y cognitivos como, por ejemplo, el pensamiento matemático. En teoría, la música estimula amplias zonas cerebrales situadas en ambos hemisferios que trabajan interconectados y favorecen el desarrollo global de la mente. Además, se ha comprobado que la música libera dopamina (que es un neurotransmisor que genera placer) importante para el organismo.

No es necesario centrarse en la música clásica como se ha pensado anteriormente. Es cierto que sus matices son impresionantes y la combinación instrumental resulta muy educativa, pero se ha comprobado que escuchar un repertorio musical variado en casa (rap, soul, rock, jazz, etc.) es muy beneficioso.

Saber tocar un instrumento resulta muy útil. Mejoraría nuestra atención, coordinación, memoria, creatividad, etc., así como la sociabilidad y la empatía. Debe hacerse cuando el niño haya pasado por una educación musical previa que le ayude a comprender la música a través de su voz, su cuerpo y su movimiento para sentir lo que toca y no ser simplemente un reproductor de partituras.

No es recomendable obligarles a hacerlo. Aprender a tocar un instrumento debe ser una actividad gratificante. Si el niño lo rechaza, imponérselo puede ser contraproducente. Acercarles a la música es recomendable, pero si no quieren aprender, lo mejor es dejar el tema y esperar a un momento en que sea más maduro y lo demande él.