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Gastronomía y Enología,

El restaurante gastronómico Sinfonía Rossini deja claro que la cocina italiana no es sólo pastas y pizzas

 [24 de febrero de 2017 | No hay Comentarios ] Luis Marchal Facebook LinkedIn Twitter Hootsuite Email Addthis

Un ambiente íntimo y confortable. En Sinfonía Rossini se vive una experiencia gastronómica. Este pequeño restaurante, con capacidad para 28 comensales, del madrileño Barrio de las Letras sigue una línea de cocina mediterránea-italiana. No preparan pizzas ni pastas al uso. Su plato estrella es el de raviolis de pato y remolacha con espuma Rossini, elaborada con foie. Hay que probar la tarta de ricota, de zanahoria y eneldo.

Luis Marchal

Antes era una tienda de productos italianos donde se podía comer, lo que se conoce como una tienda-degustación. Poco a poco se fue transformando en restaurante y ahora vive una nueva etapa desde que, en el pasado mes de septiembre, se pusiera de director de orquesta el chef madrileñoJuan Manuel Neira, de 27 años aunque con una larga trayectoria en los fogones desde los doce años. Ha trabajado en restaurantes como Quique Dacosta, Calima o Ramón Freixa, entre otros.

Neira destaca que Sinfonía Rossini (Duque de Medinaceli, 12, Madrid. Tel. 91 369 31 78 www.sinfoniarossini.com), es un restaurante gastronómico. Su objetivo es “hacerlo bien y que la gente se vaya contenta”. El concepto es probar un menú degustación de comida mediterránea con base italiana. “No hacemos pizzas ni pastas al uso. La cocina italiana no es sólo pastas y pizzas”, advierte el cocinero. Hay carnes y pescados. La carta no es extensa, con una veintena de platos. En los entrantes, llaman la atención la berenjena a la parmesana con lomo bajo y el huevo a 65 grados con boletus y espuma de patata. Entre los primeros, no hay que perderse los raviolis de confit de pato y remolacha con espuma Rossini, elaborada con foie, y el risotto de calabaza y trompetilla negra. De segundo, más que recomendable el cordero guisado con crema de apio-nabo e hinojo fresco. Es un jarrete de cordero deshuesado con una textura excepcional. De postre, el tiramisú Rossini (para los más tradicionales) o la tarta de ricota, de zanahoria y eneldo. También se suelen poner platos fuera de carta. Hay dos menús degustación. Uno está basado en cuatro platos elegidos de la carta, con el asesoramiento del chef y acompañados de postre. Para el otro, con una selección mayor, se precisa reserva.

Se hace maridaje de vinos. Hay un poco de todo, Sinfonía Rossini, localizado en el emblemático Barrio de las Letras, no se encierra en la oferta italiana. Hay vinos italianos, españoles y franceses. Ya lo dice Neira, “lo más italiano que hay es el nombre”. Recientemente, se han introducido cervezas artesanales. La idea es que los comensales disfruten de todo. La sala del restaurante, formada por dos salones, con capacidad para 28 personas, posee con una decoración clásica, en la que las estanterías de madera disfrutan del protagonismo. En Sinfonía Rossini, Neira capitanea un equipo formado por un total de cinco personas que logran la melodía perfecta en cada servicio. Con todo, su vanguardismo se aleja del convencionalismo que enmarca a la comida italiana en la tradicional pasta y pizza. El precio medio en carta es de unos 45-50 euros y su horario es de 13:30 a 15:30 horas y de 20:30 a 23:00 horas. Cierra los domingos y lunes todo el día.