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efectos del calor excesivo

Cuerpo y Mente,

Efectos del calor excesivo

 [18 de abril de 2017 | No hay Comentarios ]Carmen Reija Facebook LinkedIn Twitter Hootsuite Email Addthis

Aunque a casi todos nos gusta el calor y disfrutar del verano, lo cierto es que cuando las temperaturas son muy elevadas debemos cuidarnos bien para impedir la aparición de dos procesos que pueden resultar graves: el golpe de calor y la deshidratación. Cualquiera de ellos debe ser consultado inmediatamente al médico y seguir sus indicaciones para evitar el progreso del problema. A cualquiera le puede ocurrir, pero son los niños y los ancianos los que resultan más sensibles a esta situación.

Carmen Reija

Aunque se pueden presentar diversos problemas asociados al aumento de la temperatura ambiental y la consecuente elevación de la corporal, en el caso de una ola de calor son temibles dos complicaciones de gravedad creciente:

- El síndrome de agotamiento-deshidratación. Se produce como consecuencia de la alteración del metabolismo hidrosódico provocado principalmente por la pérdida por el sudor sin reposición adecuada de líquidos. Aparece en pocos días.

- El golpe de calor. Es un proceso que se origina a consecuencia de un fracaso agudo de la termorregulación (el organismo no es capaz de mantener su temperatura normal) y constituye una urgencia médica extrema porque, a la vez, es de aparición muy rápida (1 a 6 horas) y de evolución fatal (en menos de 24 horas) si no se trata rápidamente.

Numerosos factores de riesgo individuales entre los cuales la edad extrema (lactante, niño, persona de edad avanzada), las patologías crónicas y los medicamentos a los que están asociados, pueden alterar la adaptación del organismo al "estrés térmico" y provocar la aparición de estas complicaciones.

El conocimiento del conjunto de factores de riesgo (incluida la dieta o el tratamiento farmacológico que se esté siguiendo), permitirá proponer las medidas de prevención y de seguimiento en caso de ola de calor, para limitar los riesgos de aparición del síndrome de agotamiento–deshidratación o de golpe de calor en pacientes vulnerables y con tratamiento farmacológico.

No se ha establecido una relación causal entre el consumo de medicamentos y la aparición de un golpe de calor (aunque tampoco se descarta). No obstante, se sabe que algunos medicamentos interaccionan con los mecanismos adaptativos del organismo en caso de temperatura exterior elevada y pueden contribuir al empeoramiento de estados patológicos graves inducidos por una muy larga o una muy intensa exposición al calor.

Cualquier disminución de posología o suspensión de un medicamento, debe ser un acto médico en el que se va a tener en cuenta la patología tratada, el riesgo de síndrome de retirada y el riesgo de efectos adversos indeseados.

Las medidas preventivas más importantes e inmediatas son: la vigilancia del estado general de los pacientes en el aspecto clínico y biológico (teniendo en cuenta el conjunto de factores de riesgo) y el control del conjunto de medidas higiénico-dietéticas (especialmente ambiente fresco, aireación e hidratación). Es importante recordar a los pacientes que no tomen ningún medicamento sin consejo médico, incluidos los de dispensación sin receta o los que ellos consideran "naturales".