publicidad
jota cinco comida de toda la vida con guios modernos

Gastronomía y Enología,

Jota Cinco: comida de toda la vida con guiños modernos

 [01 de agosto de 2017 | No hay Comentarios ]L. M. Facebook LinkedIn Twitter Hootsuite Email Addthis

Fue inaugurado en 1970; pero recientemente ha sido reformado para hacerlo más amable, más fresco, más alegre. El restaurante Jota Cinco, al que da la bienvenida su espléndida terraza, une comida de toda la vida con guiños modernos.

L. M.

Es un restaurante para todos, con la calidad de siempre. Jota Cinco (Calle Alcalá 423, Madrid) mezcla tradición y modernidad, conservando algunos de sus platos tan característicos como el steak tartar o su premiada ensaladilla rusa, aportando nuevos platos como los carabineros gratinados con ali-oli de miel o el pulpo a la brasa con calabacín.

Lo regentan la familia formada por Juan Gómez y sus hijos Olga María y José. Olga María explica que está abierto desde 1970 y que recientemente lo han reformado "para hacerlo más amable, más fresco, más alegre". Se cerró para la obra en mayo de 2015 y se reabrió para la nueva etapa en diciembre de ese año. El resultado, un espacio de vanguardia, con toque retro y agradable, con la calidez de diversos tonos azules y de la madera, diseñado por Isabel Laranjinha. Llama la atención su terraza retranqueada (y las baldosas hidráulicas de ésta), lugar ideal para tomarse un aperitivo. La premisa es cuidar al cliente con un producto de calidad. El jefe de cocina es Luis Bombín.

"La idea de la reforma surgió de mi padre, para no quedarnos atrás. El concepto cambió. Nos amoldamos al público. Las medias raciones funcionan muy bien. Las raciones son abundantes", destaca Olga María. Preguntada por los platos estrella, subraya que Bombín es "el maestro del bacalao". No hay que perderse el bacalao al pil-pil. Cita igualmente el steak tartar, las croquetas cremosas de la casa, la tarta de manzana y las torrijas. Añade a la lista los pimientos de piquillo rellenos de rabo de torro y la coca de sardinas ahumadas sobre queso y tomate. "Ahí está el toque de modernidad. Antes, la carta era más tradicional", afirma. Hemos probado también las patatas asadas con salmón ahumado y salsa holandesa. Cuentan reminiscencia italiana, de otro restaurante que tuvieron y que lo han "unido" a Jota Cinco, tal y como evidencia su oferta en pasta y pizza.

En Jota Cinco, con capacidad para 95 comensales y abierto todos los días de la semana; hay dos cartas. Una para la moderna barra, de tapas y raciones para compartir. Otra para el restaurante. Cada día, en temporada, se puede degustar un plato de cuchara diferente, como la crema de carabineros (lunes), el cocido madrileño en tres vuelcos (miércoles) o porrusalda de bacalao (viernes, por ejemplo). Gracias a que en cocina hay un asturiano, tienen todos los días en temporada una auténtica fabada asturiana con su compango. Hay servicio de aparcacoches y aparcamiento propio. Con la reforma, la afluencia de público ha crecido y éste es "más joven". Se apuesta por el after work en la terraza, por una completa carta de vinos y de gin tonics. En definitiva, es un lugar ideal para relajarse y pasar un rato agradable con un café desde el desayuno, un vermú con el aperitivo, comer y alargar la sobremesa con una copa o alguna de las opciones de sus cartas a la hora de la cena.