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a dieta de nuevo

Nutrición y Dietética,

A dieta de nuevo

 [12 de junio de 2019 | No hay Comentarios ]Carmen Reija Facebook LinkedIn Twitter Hootsuite Email Addthis

Cuando llega el sol y el cambio de ropa del armario, percibimos que nuestra talla ha variado, nos concienciamos de la situación y nos volvemos exigentes con nuestro cuerpo. Aunque parezca una buena motivación, no debemos asumirla como búsqueda de unas medidas imposibles y obsesionarnos con el peso (que muchas veces equivocadamente) consideramos excesivo. Debemos hacer dieta por nuestra salud sin cometer errores ni caer en excesos negativos que pueden desencadenar enfermedades como la anorexia y la bulimia.

Carmen Reija

Es importante aprender a comer, eliminar conductas que nos engordan y dificultan el adelgazamiento y prolongar dichos hábitos para mantener el peso óptimo y evitar el efecto rebote (durante un tiempo se hace una dieta extrema para lograr el peso predeterminado y, después, volvemos a los hábitos anteriores con lo que recuperamos o incluso incrementamos el peso anterior). Esta es la única manera de lograr un peso perfecto y saludable y mantenerlo a lo largo del tiempo, sin volver a engordar en cuanto dejemos de hacer "dieta".

Existen pautas sencillas que nos ayudarán a perder esos quilos mejorando nuestra salud y calidad de vida, que incluyen:

- Comer cinco veces al día pequeñas raciones, lo que favorece el proceso digestivo y el consumo de calorías.

- No saltarse ninguna comida. Nuestro organismo necesita un aporte constante de nutrientes para no almacenar grasa, que después es muy difícil de eliminar.

- Mantener el índice glucémico en valores adecuados para evitar la síntesis de grasa a partir del exceso de azúcar ingerido.

- Masticar despacio los alimentos. Así se favorece la digestión y aumenta la sensación de saciedad, lo que reduce la cantidad ingerida.

- Levantarse de la mesa con la sensación de poder comer algo más favorece la digestión (frente a la de saciedad y hartazgo por un exceso de comida difícil de digerir y procesar por nuestro organismo).

- Hidratarse adecuadamente bebiendo agua, infusiones, zumos naturales, etc. Aunque los alimentos también aportan agua al metabolizarse, debemos acostumbrarnos a beber habitualmente para favorecer el buen funcionamiento de nuestros órganos internos.

- Comer frutas, verduras y hortalizas de temporada, reduciendo el consumo de proteínas de origen animal. Los productos de la huerta son ricos en agua y fibra, lo que los hace agradables para el consumo, fácilmente digeribles y saciantes al mediodía, dejando los alimentos ricos en proteínas (huevos, carne, pescado, etc.) para la cena.

- No eliminar ningún alimento de la ración diaria, pues todos son necesarios para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Podemos reducir la cantidad de azúcares e hidratos de carbono, pero no eliminarlos completamente.

- Realizar ejercicio a diario pues favorece la pérdida de peso y genera la producción de endorfinas a nivel cerebral que nos ayudarán a reducir la ansiedad y mejorar nuestro estado de ánimo.

No se recomienda hacer una dieta sin motivación ni seguimiento por un especialista sanitario. Es importante realizar un chequeo inicial para descartar problemas de salud (como la diabetes o el exceso de colesterol) que determinarán el tipo de alimentos que podemos incluir en nuestra dieta personalizada. No te apuntes a ninguna de las denominadas "dietas milagro" que garantizan una rápida pérdida de peso que nunca es cierta, de los métodos usados por amigas, de los productos de dudosos efectos dispensados sin los adecuados controles sanitarios con efectos secundarios graves y desconocidos, etc. Consulta con tu médico o especialista sanitario (dietista, nutricionista, farmacéutico, etc.) pues es imprescindible su control directo.