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enfrentemonos al acoso

Infancia y Adolescencia,

Enfrentémonos al acoso

 [20 de junio de 2019 | No hay Comentarios ]Carmen Reija Facebook LinkedIn Twitter Hootsuite Email Addthis

Cuando pensamos en el acoso, nos centramos únicamente en los “malotes”. Pensamos en hogares complejos en los que los padres no son capaces de controlar a sus hijos. Pero no es así. El acoso se da a todos los niveles, en familias desestructuradas o completamente estructuradas. Tampoco es cuestión de edad o de género. Se han planteado casos de niños muy pequeños que golpean a sus compañeros y de jovencitas adolescentes que machacan a sus enemigas con llamadas ocultas o palabras inadecuadas en las redes sociales.

Carmen Reija

El acosador se ve protegido por los compañeros que, lejos de defender al que está sufriendo, se alían con el malvado para evitar padecer lo mismo. Creen que manteniéndose a su lado se verán libres de sus ataques y miran hacia otro lado o lo animan en sus agresiones.

Las violentas imágenes que vemos en la televisión, los suicidios de adolescentes o las peleas en la calle son un reflejo de una terrible realidad que genera miedo. No sabemos resolverlo y, aunque solemos centrarnos en la víctima (que es la que más sufre), tampoco la persona acosadora puede sentirse bien (algo falla en su interior y no sabe canalizar su ira).

Muchos jóvenes sufren acoso escolar y no lo detectan o no le dan importancia pensando que así se resolverá. Los profesores tampoco pueden hacer nada salvo que presencien un acto concreto que puedan castigar directamente. Pero no todo está perdido. Existen opciones que pueden ayudar a todos los colectivos afectados:

-En el colegio: Es importante educar a los niños en valores y respeto, vigilar las zonas donde puede producirse la agresión (patios, baños, etc.), proporcionar al acosado un consejero al que poder acudir sin temor, analizar los cambios de rendimiento del alumno, observar si algún niño se queda aislado y no se relaciona con los demás, evitar elogiar siempre al mismo porque puede provocar envidias entre los compañeros, parar cualquier tipo de ataque (aunque sea verbal) que se produzca en su presencia, mantener diálogo continuo en las clases e intentar detectar las rencillas existentes, etc.

-Para los amigos o compañeros del acosado: Contárselo al profesor o tutor si el agredido no se atreve (eso no es chivarse), no dejar solo al acosado y evitar que se encierre en sí mismo, ayudarle en todo lo posible, no animar al acosador a seguir con su actitud (uno sólo no puede con todos los demás), intentar que el acosado disfrute de buenos momentos, etc.

-A nivel familiar: Comunicarse con los hijos y proporcionarles confianza, enseñarles a ser buenas personas, observar la aparición de actitudes extrañas (irritabilidad, insomnio, miedo a ir al colegio, etc.), preguntarle por sus relaciones, hablar periódicamente con el tutor, castigar sus actitudes negativas hacia los demás, favorecer la autoridad de los profesores (no debemos decirles que no tienen razón o acudir al colegio a discutir con ellos), proteger al hijo acosado en los momentos en que sea posible (recogerle al salir de clase, evitar el contacto con el acosador, etc.), acudir a un psicólogo, etc.

El final de la historia depende de ti. Que una preciosa niña siga actuando como acosadora encubierta demostrando su inteligencia o que una niña acosada cambie su vida (deje el colegio que le gusta, borre todas sus redes sociales y cambie de ciudad para evitar verla por la calle). Elige.