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huellas saludables

Infancia y Adolescencia,

Huellas saludables

 [09 de julio de 2019 | No hay Comentarios ]Carmen Reija Facebook LinkedIn Twitter Hootsuite Email Addthis

Nos hemos educado en la idea de que debemos mantener nuestros pies bien tapados para evitar problemas de salud. Y no es completamente falso. No deberíamos caminar por el suelo de las piscinas sin protección. Tampoco resulta adecuado descalzarse cuando hace frío, pues podríamos acatarrarnos. Ni caminar descalzos sobre materiales que puedan dañarnos como cristales o asfalto. Es el sentido común el que lo determina.

Carmen Reija

Pero no es necesario tener los pies siempre cubiertos. De hecho, los expertos recomiendan que los niños caminen descalzos por la casa, el parque o la playa si las circunstancias resultan adecuadas porque consideran que dejar los pies en libertad es más seguro, favorece el equilibrio y potencia la creatividad y la inteligencia desde que son pequeños.

Los niños lo saben de manera innata. ¿No es frecuente que se descalcen en cuanto pueden? ¿Cuántos zapatos se han perdido al salir con ellos en la silla de paseo? Pero los padres insisten en ponerles los zapatos porque creen que es lo mejor para evitar que se hagan daño o se enfríen (lo que es lógico porque temen que se acatarren con el frío). Obviamente, debemos permitirlo cuando las condiciones son adecuadas, no hay peligros (cristales, astillas, etc.) y la temperatura ambiente es lo bastante elevada.

Este planteamiento no empieza cuando aprenden a andar, aunque es el momento en que mayor es la preocupación por lo que llevan en los pies. Es importante señalar que cuando son bebés, resulta apropiado que puedan tocar su propia piel, chuparse los dedos de los pies, rozarlos con la ropa, etc., ya que su sensibilidad es mayor en esta zona que en las manos, por ejemplo, por lo que puede sentirse más estimulado y mejorar su aprendizaje. Al empezar a caminar, hacerlo descalzos les ayuda a adquirir mecanismos adecuados para adaptarse a la marcha, incrementar su fuerza y mejorar su equilibrio. Algunos especialistas consideran que el uso de zapatos antes de cumplir el año puede resultar incluso negativo para su correcto desarrollo.

A nivel general, son varios los beneficios que aporta dejar los pies "al aire". Destacaría:

-Mejora la calidad del sueño porque la sensación de alivio que acompaña a la liberación que percibes al sacarte los zapatos y caminar descalzo te relaja y ayuda a conciliar el sueño y descansar mejor.

-Favorece la circulación sanguínea porque permite que la sangre llegue a los tejidos y tendones y se oxigenen adecuadamente.

-Se reducen los dolores y molestias a los que sometemos a nuestros pies durante el día debido a mantenerlos dentro de cualquier tipo de calzado.

-Permite la relajación completa de los músculos y los tendones debido a que nos permite moverlos libremente.

-Reduce el mal olor tradicionalmente adjudicado (y en realidad existente) de los pies, porque en ellos crecen las bacterias productoras de ese molesto olor.

-Disminuye el estrés, pues el contacto de la piel con el suelo, el césped, etc. te ayuda a percibir ciertas sensaciones que permanecían olvidadas.

-Favorece la adquisición y mantenimiento de una postura adecuada porque los zapatos nos fuerzan a adoptar una posición poco natural que puede provocar problemas de salud.

Cualquier duda debe ser consultada al pediatra y que él decida lo que le conviene al niño. Puede derivarlo al traumatólogo, al podólogo, etc. si detecta algún tipo de problema. Lo mismo ocurre con los adultos. Camina descalzo siempre que sea posible.