Por qué no deberías fingir orgasmos con tu pareja nunca más

Responsive image

by Mirian Díaz
La meta del sexo no es alcanzar el clímax, pero no conviene acostumbrarse y fingir orgasmos, ni siquiera puntualmente
 

El orgasmo no tiene que ser el objetivo del sexo. No siempre es posible llegar, así que no hay que preocuparse en exceso, sólo disfrutar del momento. Ahora bien, que el clímax no sea el único fin no significa que debamos fingir y renunciar directamente a él. Si lo hacemos, con el tiempo puede repercutir en nosotros a nivel físico y emocional.

Las mujeres que tienden a hacer esto con su pareja se están engañando a sí mismas. Fingir un orgasmo no debería ser una opción a plantear, ni siquiera en momentos puntuales. Además, algunos estudios han revelado que gran parte de las veces se hace para acabar la relación sexual cuanto antes y no por satisfacer a la pareja.

La dificultad para llegar al orgasmo es más habitual en el caso de la mujer, aunque fingir un orgasmo puede venir también del hombre al tener dificultad para llegar al orgasmo, lo que suele entenderse como eyaculación retardada.

Sea como sea, si la mujer nunca llega al orgasmo en sus relaciones sexuales, puede repercutir en ella a nivel emocional. Y es que no solo repercute en su satisfacción sexual sino en su autoestima, lo que puede generar trastornos de ansiedad, obsesiones, depresión e incluso dolores musculares y preocupaciones causadas por dicha insatisfacción.

Comunicación y colaboración en equipo

No tener comunicación con la pareja, dificulta las cosas. No podrás evitar el sexo eternamente, pero si además no disfrutas de él, esos encuentros terminarán por convertirse en un verdadero tormento.

A la mayor parte de los hombres les gusta ver disfrutar a su pareja entre las sábanas y que una mujer llegue al orgasmo puede alimentar su ego y procurarles mayor satisfacción. Ahora bien, si la mujer se esfuerza sobremanera para que llegue cuanto antes sin dejar que las cosas fluyan de forma natural, solo añadirá más presión y ansiedad al encuentro, algo que empeorará las cosas.

Al final, la pareja se ve afectada en algo más que el sexo. Para evitar que esto suceda, ambos deben trabajar en equipo y hablar las cosas sin ningún tabú. La idea es colaborar mutuamente para disfrutar mutuamente del sexo.

¿Cómo lo nota tu cuerpo?

En el orgasmo intervienen cuerpo y mente, de ahí que fingirlos pueda repercutir en ambos. Cuando no disfrutamos del sexo y lo vivimos con ansiedad, la tensión muscular aparece. Al final, la musculatura del suelo pélvico se ve afectada y algunas mujeres no tienen más remedio que tratar la zona con fisioterapia por las contracturas generadas.

Fingir los orgasmos significa no llegar nunca a ellos, lo que significa renunciar a muchos de los beneficios que genera el sexo a nivel mental. Los orgasmos provocan contracciones en la zona genital, lo que potencia la irrigación y vascularización sanguínea, así como la liberación de hormonas asociadas al bienestar, a la relajación y al placer (dopamina, serotonina y oxitocina). Dicho de otra forma, los genitales se encontrarán en mejor forma física que nunca y la persona se sentirá satisfecha y bien consigo misma.

Si no se siente placer en el sexo, es preferible acudir a profesionales para atender esta necesidad. Fingir un orgasmo equivale a renunciar a él, algo que influye negativamente en nuestra salud física y mental.