Influencers virtuales, el millonario nuevo escaparate de la industria de la moda

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by María Robert 
Estos avatares hiperrealistas creados a ordenador (conocidos también como CGI) están consiguiendo ganar terreno en el mercado de la publicidad en internet de la industria de la moda
 

Lil Miquela es una influencer californiana que cuenta con 3 millones de seguidores en Instagram, un single viral en Spotify, y caché como para haber sido invitada de honor en Coachella. De hecho, gracias a su perfil en la red social, escaparate para la última moda streetstyle y marcas de lujo, factura en publicidad unos 125 millones de dólares.

Pero la verdad es que a pesar de que Miquela fue calificada como una de las 25 personas más influyentes en Internet por la revista Time en 2018, no es una influencer, ni una músico ni una modelo. No puede serlo, porque es un robot, una imagen digital.

Los influencers virtuales son avatares hiperrealistas creados a ordenador (CGI por sus siglas en inglés) por agencias de publicidad, marcas y artistas 3D. @imma.gram fue la primera influencer creada en CGI, y a día de hoy tiene un extenso curriculum en la industria de la moda japonesa.

Su mayor potencial: el hiperrealismo

Es otra forma de marketing consolidada, aunque en alguna cuentas es difícil distinguir la realidad de la ficción, pues son perfiles que reflejan emociones, ideas políticas, relaciones e incluso actividades de la vida cotidiana. @noonoouri, por ejemplo, se define como activista y vegana, mientras que @bermudaisbae es intima amiga de Lil Miquela, @shudu.gram ha sido imagen de campañas para Vogue y GQ, 7. @soymar.ia es foodie y aficionada a la fotografía, y @blawko22 promueve los derechos del colectivo LGTBI+.

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El mercado de los influencers es enorme y muy lucrativo. Según un estudio de InfluencerDB, en 2018 las empresas se gastaron 5 mil millones de dólares en generar este tipo de marketing, y la tendencia solo continúa aumentando. Además, el informe estimó que el 39% de todas las cuentas de Instagram están administradas por personas influyentes. Teniendo en cuenta que puede haber mil millones de usuarios activos en la plataforma, la competencia es enorme y la necesidad de diferenciarse, vital.

Por lo tanto, tiene sentido que con el aumento tanto de la calidad como de la accesibilidad de las imágenes en 3D y la tecnología de imágenes generadas por computadora (CGI), las figuras digitales sean un reclamo potente para competir en la nueva era de la publicidad. Así, los perfiles CGI se han posicionado como una interesante novedad para las marcas.

La baza de la novedad

Primero, por eso mismo, por ser dentro de lo que cabe una tendencia original e insólita, de manera que despiertan la curiosidad. Un artículo de The Guardian calificó a Miquela como "un infierno del capitalismo tardío" y "una visión bastante aterradora del futuro", pero lo cierto es que es solo son una gota en un mar de usuarios asombrados que acaban pasándose por su perfil para ver qué se cuece.

Además, otras empresas aseguran abierta y llanamente que es difícil trabajar con reclamos de carne y hueso, de manera que emparejarse con influencers virtuales significa saltarse el lado humano de las cosas, y por tanto, comodidad y total control de la campaña.

Buzz Carter, directivo de Bulldog Digital Media, comentó en un reportaje de la revista Insider que "realmente no hay mucha diferencia entre una persona real y una de estas cuentas CGI. Si existe interacción y confianza, una campaña con Lil Miquela debería ser tan efectiva como una con cualquier otro influencer"