Se abre el telón para conmemorar el Día Mundial del Teatro

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by Merce Rey  
Desde que en 1962 el poeta y dramaturgo francés Jean Cocteau pronunció el Mensaje Internacional del Día Mundial del Teatro, se conmemora año tras año esta cita con diversas actividades culturales para seguir fortaleciendo a este género literario.
 

Hoy, 27 de marzo, se celebra el Día Mundial del Teatro, fecha en la que el Instituto Internacional del Teatro (ITI) decidió su celebración. Cincuenta y nueve años después se sigue poniendo en valor este acontecimiento. Pero para conocer los inicios del teatro hay que remontarse a la antigua Grecia, en la que los actores proyectaban su voz a través de unas máscaras, que les servían para mostrar el tipo de representación que iban a exhibir, así como sus sentimientos, en torno a la tragedia o comedia. El coro era el encargado de amenizar la historia con sus cánticos y bailes, mientras que los actores, siempre varones, se encargaban de recitar o dialogar entre ellos o con el coro en los anfiteatros. Estos espacios de forma semicircular estaban situados al aire libre, con un escenario en el centro y graderío a su alrededor con filas escalonadas para facilitar su visión y escucha desde todos los ángulos.

El teatro se concibió como un punto de socialización y entretenimiento, un arte que los romanos también supieron reproducir y explotar con su arquitectura y representaciones, recogiendo el testigo de los griegos. Hoy en día, se puede revivir de cerca esta experiencia en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, que tiene lugar cada verano y que congrega allí a decenas de miles de espectadores. Se posiciona como un referente cultural y una cita ineludible de las artes escénicas en nuestro país, en el que cada detalle está cuidado al máximo para poder trasladar al espectador a épocas lejanas, invitándole a formar parte de la historia a través del decorado, iluminación, actuación, vestuario y música.

El teatro, en clave intimista

Pero este género, tal y como conocemos, ha evolucionado hasta tal punto que podemos asistir a obras teatrales en espacios reducidos, con grupos compuestos por al menos de diez personas, pudiendo casi tocar a los actores, con representaciones que no superan ni los 15 minutos. Es lo que se conoce como microteatro, que ya podemos ver desde hace algunos años, en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona, u en otros países. El propio espectador es quien decide el número de obras que quiere visualizar ese día, pudiendo elegir entre diferentes pases.

La primera toma de contacto con esta nueva disciplina representativa en nuestro país surgió en 2009, concretamente en un antiguo burdel madrileño, en él se interpretaban diferentes obras en simultáneo con una temática común: la prostitución. Así, en cada sala el espectador podría asistir a una pieza de teatro de corta duración de compañías distintas. Ante la buena acogida del público, este formato se decidió realizar de forma permanente.

La inmersión irrumpe en escena

Actualmente, no paramos de escuchar el término inmersión asociado a la tecnología para proporcionar al usuario una vivencia más realista, cercana y enriquecedora cuando este consume entretenimiento. Esta tendencia también ha llegado al escenario teatral. Si bien en el teatro convencional el espectador no forma parte de la escena, se mantiene al margen viendo ante sus ojos como se desenvuelve la historia, en el teatro inmersivo el espectador se involucra en la acción, en el decorado y el espacio de actuación, pudiendo casi entrar en contacto con los actores.

FOTO PRINCIPAL.: Photo by Kyle Head on Unsplash.