Empatía y psicología positiva

Responsive image

by J.Lizcano
Ponerse en el lugar de los demás. Así puede entenderse la empatía, un concepto que forma parte de nuestra inteligencia emocional y que nos ayuda a comprender cómo pueden sentirse las personas que nos rodean ante determinadas circunstancias o situaciones.
 

Los psicólogos definen la empatía como el conjunto de procesos que permiten que conectemos con otras personas a nivel emocional, afectivo y de experiencia. Todo ello ocurre porque en nuestro cerebro existen determinadas estructuras que nos ayudan a entender otras perspectivas, gracias a las cuales podemos formar un concepto mental, tanto nuestro como de los demás. Y aunque todos podemos desarrollar esta capacidad, hay muchas personas (seguro que conoces a alguna en tu entorno), a las que les resulta más complicado empatizar con el resto. La psicología positiva otorga una especial relevancia a la empatía, en el sentido de cómo nos beneficia, respecto a su relación con la felicidad o cómo nos afecta la falta de empatía. Por eso, es considerada como una de las vías principales que tiene el ser humano de alcanzar la felicidad.

Acostumbrados a vivir en sociedad, conviviendo con otras personas y relacionándonos constantemente con el entorno que nos rodea, al ser humano le resulta muy complicado vivir totalmente aislado. De ahí que la es necesidad traiga consigo una serie de comportamientos (inherentes a la persona), y gestos que pueden ser negativos o positivos. Dentro del amplio conjunto de elementos positivos nos encontramos la empatía, entendida como elemento diferenciador, dado su carácter altruista y solidario. Sobre todo, porque ser empáticos nos permite sentirnos bien o emocionarnos con la alegría o el sufrimiento del otro, a la vez que nos otorga la posibilidad de responder a los sentimientos de los demás de una manera más comprensiva y asertiva. Lo cual nos ayudará, y mucho, a fortalecer las relaciones entre nuestros compañeros, amigos o vecinos.

empatia-y-psicologia-positiva

No eres tú, soy yo

Muchos consideran que la capacidad de empatizar con los demás puede aprenderse, aparte de entender la función de adaptación nivel social que supone y el hecho de ayudarnos a conectar con los demás. Los expertos diferencian entre tres modelos de empatía que vamos a definir a continuación:

- Empatía emocional: este tipo de empatía permite que uno conecte con las emociones de los demás. Aquí nos ayudará mucho el conocimiento de las propias emociones y sentimientos para poder sintonizar con las emociones y sentimientos de las personas que nos rodean.

- Empatía cognitiva: es la capacidad de comprender la forma de pensar de otra persona. Así se puede definir este tipo de empatía que surge de analizar nuestros propios pensamientos y ser capaces de sentir la emoción que nos genera. La posibilidad de aplicar esto a los sentimientos de nuestros semejantes nos va a permitir comprender otros puntos de vista.

- Interés empático: permite que sepamos qué es lo que quiere o necesita de uno mismo otra persona. Pero no debemos confundirlo con atender todas y cada una de las necesidad de las personas que queremos o que nos importan. Se trata de saber ponernos en el lugar del otro, compartir sus objetivos, sus gustos o sus deseos pero manteniendo nuestra personalidad.

Entender la empatía como una actitud común es de vital importancia para el bienestar de la sociedad. Pues gracias a esta capacidad es posible establecer lazos interpersonales y compartir experiencias.