Mi hijo tiene fimosis. ¿Cuál es el tratamiento?

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by Ángela Zorrilla
La fimosis es una estrechez del orificio del prepucio, piel que recubre el glande, que impide visualizarlo ya que la piel no desciende. Muy habitual en los niños, suele preocupar bastante a los padres.
 

La fimosis es la imposibilidad de bajar la piel del prepucio del pene. En los bebés es fisiológica, totalmente normal, porque el prepucio y el glande están adheridos desde el nacimiento. Poco a poco, la piel puede ir bajando cada vez más. Con el paso de los meses, tu hijo empezará a tener sus propias erecciones lo que provocará que, de forma natural, el orificio se vaya abriendo.

Si ves que a tu hijo le cuesta, la recomendación es no forzar ese movimiento, no bajar la piel, porque algunos padres, con la buena intención de prevenir la operación de fimosis, bajan con más fuerza de la necesaria e hieren la piel del prepucio. Lo ideal es esperar a que la fimosis se vaya resolviendo sola con el paso del tiempo.

Si la situación no se resuelve de manera natural, es decir, si hacia los 3-4 años de edad, cuando la piel está más flexible y fina, no puede bajarse fácilmente, se optará por tomar las primeras medidas, se pueden recetar tratamientos con pomadas o cremas con cortisona para evitar la operación. Se aplica en la piel del prepucio y pasados unos días, se empieza a retraer la piel poco a poco. La tasa de éxito es muy elevada, pues con la aplicación de betametasona se resuelven cerca del 85-95% de los casos.

La segunda opción, si la pomada no funciona y tu hijo padece dolor e inflamación al orinar porque la orina se acumula, es operar. La intervención de fimosis recibe el nombre de circuncisión y consiste en cortar y extirpar una parte de la piel del pene, para que termine cuando comienza el glande y así quede éste descubierto. Las suturas de la piel se hacen con hilo absorbible que tardan unas 2 semanas en desaparecer. Una vez realizada la intervención el niño suele irse de alta el mismo día.