6 ideas para elaborar patatas fritas

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Ideales como guarnición, aperitivo, con verduras o como quieras, las patatas son el complemento perfecto para tu menú. No es fácil que al freírlas queden en su punto óptimo porque pueden quemarse o resultar demasiado blandas. Tampoco engordan tanto como crees y no es necesario renunciar a comerlas si quieres perder peso.
 

Su riqueza en hidratos de carbono es muy importante, pues el almidón que contienen se utiliza como fuente de energía para el buen funcionamiento del organismo. También es interesante su contenido en potasio a nivel cardiovascular (para la hipertensión) y muscular (por los calambres).

La cantidad de calorías que aportan varía en función de su preparación. Es importante que elijas cómo consumirlas para evitar el incremento calórico, pero no debes renunciar a comerlas, ya que no sería necesario si equilibras el menú.

Muchas de sus propiedades se encuentran en la piel, por lo que se recomienda cocinarlas con ella siempre que se trate de las denominadas "patatas nuevas" (que son las de la cosecha). Es necesario lavarlas en profundidad para evitar contaminaciones peligrosas causadas por la tierra que las recubre.

Cuidado con la solanina presente en las patatas verdes, pues es un alcaloide que causa intoxicación si se consume en gran cantidad. El proceso se caracteriza por la aparición de vómitos, diarrea, alucinaciones y dolor de cabeza que se manifiestan horas después de haberlas ingerido.

Compra las de temporada. Consérvalas en lugar fresco, seco y no totalmente oscuro, sin amontonarlas en exceso y procurando usarlas pronto para evitar que germinen. Antes de cocinarlas lávalas con agua. Si las pelas, que sea muy fina la capa que eliminas para aprovechar todos sus nutrientes.

Para que tus patatas fritas resulten deliciosas, te recomendamos:

1-No las dejes en agua demasiado tiempo. Es fundamental evitar la inmersión excesiva para que mantengan todas sus propiedades nutricionales y resulten más sabrosas.

2-No añadas la sal hasta el final. La tendencia habitual es hacerlo cuando las lavas y cortas antes de freírlas, pero los expertos inciden en que no deben salarse hasta que ya están cocinadas.

3-El aceite debería ser de oliva o girasol. No puede estar quemado y debe mantenerse limpio. Evita en lo posible reutilizarlo. No permitas que adquiera una temperatura superior a los 180º porque se altera su estructura.

4-Si las preparas en freidora, no debes llenar el cestillo en exceso para evitar que se amontonen y el calor no llegue a todas. Si la cantidad es la adecuada, podrán freírse de manera uniforme evitando que unas se quemen y otras queden crudas. Es importante que escurran en el cestillo para que suelten el exceso de aceite acumulado.

5-Si utilizas una sartén, los consejos son idénticos a los anteriores. Para escurrirlas, utiliza la espumadera y recógelas despacio y en poca cantidad, evitando que el aceite las impregne antes de ponerlas en el recipiente en que vayas a servirlas.

6-No las recalientes, ni siquiera en el microondas. Este proceso las estropea, dejan de estar crujientes y modifica su sabor.