Disgrafía: cómo reconocer los signos de alerta en tu hijo

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La disgrafía es una discapacidad que afecta a la escritura. Puede estar dada por una dificultad para procesar el lenguaje correctamente o una dificultad óptico-espacial ocasionada por diferentes problemas.
 

Si tu hijo tiene dificultad para escribir, podrías escuchar que algunas personas lo llaman disgrafía que, para muchos, tiene que ver con un conjunto de habilidades conocidas como transcripción. Estas incluyen la escritura a mano, la mecanografía y la ortografía. La disgrafía es una condición por el que un niño o una niña presenta dificultades para escribir bien.

Los niños con disgrafía no son perezosos o poco inteligentes. Simplemente luchan con la expresión escrita. A veces, simplemente sostener un lápiz o escribir en línea recta puede ser difícil para ellos.

Uno de los principales síntomas de la disgrafía es la escritura desordenada. En este sentido, los pequeños pueden tener dificultades para formar letras, espaciarlas correctamente o hacerlas de un tamaño correcto. Además, les suele costar escribir en línea recta.

Los niños con disgrafía a menudo muestran signos de problemas en áreas tales como la visual-espacial, la motricidad fina, el procesamiento del lenguaje, la ortografía y la escritura a mano, la gramática y la organización del lenguaje escrito.

Terapia ocupacional

Aunque la solución no es sencilla, existen estrategias que pueden ayudarle a mejorar y evitar que entorpezca su progresión educativa. El principal tratamiento para las dificultades con la escritura es la terapia ocupacional (OT, por sus siglas en inglés). Los terapeutas pueden ayudar a mejorar las habilidades motoras finas y la planificación motora.

Otro de sus objetivos es ayudarles a aprender la posición del brazo y la postura corporal correcta para escribir.