¿Mi hijo necesita plantillas?

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by Ángela Zorrilla
Algunos padres se preocupan porque su hijo ponen el pie hacia afuera, otros porque lo pone un poco para dentro, algunos porque parece que camina de puntillas y la mayoría, porque ven que su hijo tiene los pies planos. ¿Es normal? Te explicamos cuándo debe tu hijo usar plantillas.
 

A medida que los niños empiezan a caminar, a utilizar los pies y a ejercitarlos, la musculatura del pie se va desarrollando y fortaleciendo. La gran mayoría de niños hasta los 4-5 años, visualmente tienen los pies planos debido a la inmadurez muscular y a un alto grado de laxitud ligamentosa (elasticidad). También es posible que tenga el pie vago o que arquee demasiado.

La adquisición de malas posturas al caminar puede dar lugar a determinados problemas durante el desarrollo. Un mal funcionamiento del pie a edades tempranas puede producir muchos problemas que repercuten en todo el cuerpo, principalmente sobre los propios pies, las rodillas, las caderas y la espalda.

Para corregir los problemas de pie plano o vago...existen las plantillas podológicas, que son mucho más cómodas que cualquier otra solución. Además, permiten que los pies de tu hijo tengan un desarrollo natural y normal.

Estas plantillas tienen un claro objetivo: perfeccionar la marcha y la pisada del niño. Su uso no implica que se tenga un problema grave, sino que, en la mayoría de casos, se utilizan para facilitar y mejorar sus pasos. No se recomienda tratar un pie con una plantilla hasta los 5 años, aproximadamente. Ya que es la edad a partir de la cual el pie tiene una estructura formada, con un patrón de marcha y pisada establecido, pero que continúa en crecimiento, lo que permitirá corregir ciertos aspectos.

Es importante que las realice un podólogo

Las plantillas se realizan de manera personalizada para cada niño y para cada patología. Los materiales que se utilizan en su fabricación son muy variados, y dependerán, entre otras cosas, de la propia patología, de la actividad física que presente el niño o de los objetivos a corregir. Por ello es importante que las realice un Podólogo.

Se realizará un estudio de las presiones que tiene el pie y de sus puntos de apoyo. Esto se realizará con el podoscopio y se realizarán una serie de maniobras. La más común o conocida para los pies planos, por ejemplo, es la maniobra de Fonseca. Esta maniobra va a consistir en subir al niño al podoscopio y pedirle que se ponga de puntillas.