5 ideas para mejorar los efectos psicológicos del asma bronquial

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
El asma es una enfermedad frecuente que reduce la calidad de vida de quien la padece y de sus allegados. Es un síndrome complejo que agrupa etiologías diferentes con síntomas similares, lo que ha complicado encontrar una definición de aceptación unánime. Existen soluciones.
 

Se considera una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias asociada a hiperrespuesta bronquial y que cursa con limitación del flujo aéreo cuando el paciente se expone a estímulos inocuos para los demás.

Afecta a 300 millones de personas en todo el mundo y en España, el 5% de los adultos y el 10% de los niños lo padecen. Es una enfermedad de gran impacto social que precisa un control adecuado ya que afecta a la calidad de vida y bienestar psicológico y social de los pacientes y de sus familias.

Los desencadenantes (infecciones, alérgenos y sustancias irritantes, entre otros) provocan una respuesta inflamatoria que cursa con sibilancias, disnea, opresión torácica y tos debido a cambios fisiopatológicos de los bronquios. El final común es la obstrucción bronquial.

Existe una gran variabilidad en la frecuencia de presentación y gravedad de los síntomas que acompañan a las crisis. Suelen ser total o parcialmente reversibles aplicando el tratamiento farmacológico adecuado y, en ocasiones, espontáneamente.

El tratamiento médico se centra en los fármacos adecuados y las medidas de supervisión y control ambiental. Suelen pautarse medicamentos de control o mantenimiento (a diario o durante períodos prolongados) y otros de alivio o rescate para prevenir la broncoconstricción de manera rápida y que se utilizan a demanda.

Los factores psicológicos juegan un papel fundamental en el curso de la enfermedad y en la calidad de vida del paciente. La colaboración activa y eficaz del asmático es indispensable para mejorar la situación. Destacaría:

-Las conductas de cuidado de la enfermedad (evitar desencadenantes, reconocimiento de los síntomas, estrategias de afrontamiento o adherencia a la medicación)

-Las conductas asociadas a un estilo de vida saludable (no fumar, hacer ejercicio físico o mantener un peso saludable).

-El estrés, la depresión y los estados de ánimo negativos. Muchos asmáticos señalan que las emociones preceden a la crisis, siendo el estrés el principal desencadenante. No es posible establecer una relación causal, únicamente correlacional.

El objetivo es lograr un automanejo adecuado del asma individualizado. Para ello es necesario que:

1-El paciente tenga una información veraz y objetiva acerca de lo que supone la enfermedad, el funcionamiento del aparato respiratorio, los factores desencadenantes y lo que puede hacer por sí mismo.

2-Debe percibir correctamente los síntomas, sin exagerarlos ni minimizarlos.

3-Resulta imprescindible la adherencia al tratamiento médico. Debe tomar los fármacos prescritos, a las horas indicadas y sin fallos en la administración del inhalador.

4-Mantener unas conductas de salud generales y específicas adecuadas.

5-Reducir los factores estresantes, la ansiedad y la depresión. Punto esencial el control de las respuestas Pánico-Miedo al iniciarse la crisis asmática.

Técnicas como el biofeedback (para regular la función pulmonar), la relajación (para mejorar la ansiedad, la depresión y aumentar la calidad de vida), mantener una relación positiva con el médico, recibir apoyo social y programas educativos de automanejo específicos para el paciente, resultan muy indicadas para vivir el asma con una perspectiva positiva.