Autoestima alta y baja. 2 posibilidades contrapuestas

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Es una palabra que mencionamos con frecuencia pero no siempre tenemos claro a qué nos referimos. Es muy importante conocerla y reconocerla en nosotros mismos porque puede convertirse en una aliada o en nuestro mayor enemigo. La autoestima nos impulsa a actuar y nos motiva para alcanzar nuestros objetivos.
 

La autoestima es el concepto que tenemos de nuestro valor personal. Se basa en los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida.

Las evaluaciones, pensamientos, sensaciones, impresiones y experiencias almacenadas en nuestro desarrollo personal conforman un sentimiento positivo o negativo hacia nosotros mismos. Es algo subjetivo y aprendido que depende de nuestra percepción, de la opinión que los demás tienen de nosotros y nuestra aceptación personal.

La autoestima evoluciona con las nuevas experiencias vividas. La vamos construyendo desde niños, al modificar nuestro autoconcepto, formándonos una idea de quiénes somos realmente y de si somos aceptados o no por los demás. Esta evolución nos hará sentir bien o mal con nosotros mismos en función, precisamente, de nuestra autoestima.

La influencia del ambiente es fundamental. Los sucesos que marcaron nuestra infancia tienen una enorme influencia. La forma en que nos trataron nuestros padres, profesores o amigos resulta determinante, pero no es totalmente invariable. ¿Cómo se superaría, si fuese inmodificable, una situación de acoso o maltrato en la infancia?

Desde la infancia comparamos nuestro yo real con nuestro yo ideal. Este proceso no se acaba nunca y, en cada etapa vital, tiene unos resultados diferentes aunque basados en las expectativas personales y las normas sociales que nos afectan en cada momento. Esta situación genera el desarrollo de una autoestima alta, positiva y saludable o todo lo contrario.

El concepto autoestima presenta tres componentes. Un componente cognitivo (se refiere a lo que pensamos de nosotros mismos), un componente afectivo (que incluye la respuesta afectiva ante nuestra propia percepción) y un componente conductual (relacionado con lo que hacemos). Los tres se encuentran implicados y tienen una importancia similar en nuestra autoestima.

Las características personales se ven influenciadas por el nivel de autoestima. Así:

-Las personas con una autoestima baja viven en negativo: no se quieren, no se aceptan, no ven sus cualidades y, aunque las vean, no las valoran. Se encierran en sí mismos, se aíslan de la sociedad, evitan probar actividades nuevas y eluden los retos por temor a no alcanzarlos.

-Las personas con una autoestima alta realizan de manera más eficaz sus tareas y les resulta más fácil relacionarse con los demás y hacer amigos. Suelen tener relaciones positivas con los demás, son más felices, perseveran en sus objetivos y presentan estrategias de afrontamiento adecuadas para enfrentarse a los errores, decepciones y fracasos.

No olvides que cada uno de nosotros es un ser único y especial. Aunque parezca complicado y te encuentres en tu peor momento, es posible conseguir aumentar tu autoestima y que resulte una aliada para ti. Puedes conseguirlo tú mismo siguiendo las pautas correctas o acudir a la consulta de un psicólogo que te clarifique la dirección y te ayude a alcanzar tu objetivo.