Así puedes tratar la dolorosa mastitis

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Amamantar a tu hijo te proporciona una sensación muy agradable que, quienes la perciben definen como inigualable. Las ventajas para el bebé y la madre son de todos conocidas, pero también existen inconvenientes. Y la mastitis es uno de los más frecuentes.
 

Se denomina mastitis a la inflamación de uno o varios lóbulos de la mama materna, normalmente durante la lactancia. Pueden diferenciarse dos tipos: infecciosa y no infecciosa.

La mastitis no infecciosa se produce por una retención de leche en la mama que no es expulsada al exterior y se acumula en los lóbulos y conductos afectados. En ocasiones se resuelve con la extracción mecánica forzada, pero no siempre es así

La mastitis infecciosa suele ser consecuencia de la evolución de la no infecciosa. La retención de leche que padece la madre favorece el crecimiento bacteriano, pues es un medio en el que las bacterias pueden proliferar de manera exponencial.

Los síntomas incluyen: fuerte dolor local e inflamación en forma de enrojecimiento, tumefacción y/o induración en la zona de la mama en la que se localiza el lóbulo afectado por la retención de leche. También puede aparecer un dolor lacerante como agujas que se clavan hacia dentro debido a la inflamación de los conductos galactóforos. Normalmente se presentan además, síntomas sistémicos similares a los de la gripe como fiebre, escalofríos, malestar general, cefaleas, náuseas y vómitos. Tampoco se descartan las mastitis subclínicas en las que la sintomatología es muy leve y pueden pasar desapercibidas.

El tratamiento de la mastitis debe iniciarse precozmente, en cuanto aparecen los síntomas, a poder ser en las primeras 24 horas. Así se reduce el riesgo de que aparezcan complicaciones como abscesos y mastitis recurrente.

Lo más recomendable sería: aplicar calor local antes de las tomas, masajear la zona, colocar al lactante en una posición adecuada, realizar tomas frecuentes a pesar del dolor, extraer manualmente o con un sacaleches toda la leche posible al final de la toma y aplicar frio local entre las tomas. El médico pautará la administración de analgésicos y reposo en cama durante uno o dos días.

La leche del pecho afectado no suele tener ningún efecto perjudicial para el bebé, por lo que no es necesario suspender la lactancia materna aunque la madre esté tomando medicamentos, pues serán compatibles con la lactancia. La infección no se transmite al lactante y, al continuar amamantando al bebé, la mastitis evolucionará mejor y se reducirá el riesgo de complicaciones.

No es extraño que la leche del pecho afectado por la mastitis resulte un poco más salada de lo habitual, lo que puede producir su rechazo. Es importante vaciar en lo posible el pecho con el sacaleches.

Si la infección no remite, se deberá tomar una muestra de leche por extracción manual y desechando las primeras gotas para realizar un análisis. Se determinará el número de leucocitos y se realizará un cultivo para identificar el agente causal y aplicar el tratamiento adecuado: antibióticos o antifúngicos locales y/o generales durante el tiempo que el médico considere oportuno.