3 tratamientos para el esguince de rodilla

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
El esguince de rodilla es una lesión que se produce por un golpe o un movimiento anómalo. No es raro percibirlo en el mismo momento en que se produce debido al ruido que acompaña a la alteración. El tratamiento dependerá del grado de afectación de los ligamentos. No desesperes porque la recuperación no es inmediata.
 

Se denomina esguince de rodilla a la patología que se genera cuando uno de los cuatro ligamentos que sujetan la articulación sufre un súbito estiramiento o se desgarra parcial o totalmente. Es una lesión muy frecuente en la práctica de deportes como el fútbol, el baloncesto o el balonmano.

Las causas son variadas. Puede deberse a un golpe directo en cualquier punto de la rodilla o a un movimiento anormal y violento, como un giro rápido de la articulación con el pie apoyado en el suelo o al aterrizar después de un salto.

Los síntomas de un esguince de rodilla son muy específicos y suelen aparecer en el mismo momento de producirse la lesión. Sentir y/o escuchar un chasquido en la articulación, dificultad para caminar, dolor al tocar la zona o al caminar, reducción de la capacidad de movimiento de la articulación y rigidez, inflamación y enrojecimiento de la zona afectada y hemorragia interna que causa la aparición de un moratón.

Los esguinces se clasifican en función de la afectación del ligamento:

-Grado I: Es el más leve, cuando se ha producido un estiramiento o el desgarro de unas pocas fibras del ligamento.

-Grado II: Se encuadra aquí el esguince producido cuando se rompen entre uno y dos tercios de las fibras del ligamento.

-Grado III: El más grave, cuando la rotura del ligamento es completa.

El diagnóstico debe hacerlo el médico. Lo primero es hacer una historia clínica y una exploración inicial de la movilidad de la rodilla para detectar la capacidad de movimiento de la articulación. Si se observan movimientos anormales, es posible que se trate de un esguince grave y una rotura completa del ligamento.

A continuación se practicará una radiografía para detectar la presencia de una fractura ósea asociada al esguince. Si existe la sospecha de que pueda existir una lesión del ligamento cruzado o del menisco, se realizará también una resonancia magnética.

El tratamiento dependerá del ligamento que haya resultado afectado y la gravedad del esguince.

1-Si es de Grado I, se indica un tratamiento conservador basado la aplicación de hielo, la administración de antiinflamatorios y el uso de una rodillera articulada que mantendrá el ligamento en su sito y controlará los movimientos de la rodilla.

Si existe un derrame y el líquido no llega a reabsorberse, puede ser necesario extraerlo mediante una punción. La rehabilitación se recomienda pocos días después.

La recuperación oscila entre tres y cuatro semanas.

2-Si es de Grado II, es necesario mantener la rodilla inmovilizada con una escayola para que el ligamento cicatrice correctamente. Será necesario usar muletas y hacer fisioterapia tras retirar la escayola.

La recuperación suele producirse tras cuatro a seis semanas.

3-Si es de Grado III, la rotura del ligamento debe resolverse con cirugía para restablecer su integridad y evitar la inestabilidad de la articulación. Además, es preciso realizar una correcta rehabilitación tras la cirugía.

La recuperación total suele producirse en ocho semanas.