No te rindas con los hábitos saludables de septiembre: cómo habituarse a ellos sin morir en el intento

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by María Robert 
Es habitual empezar fuerte con los buenos propósitos, sin embargo, la motivación va cayendo con los días hasta que dar un paso más en esa meta se convierte en todo un desafío
 

¿Te has fijado objetivos de llevar una dieta sana a la vuelta del verano y ya tienes ganas, solo unas semanas después, de tirarlos por la borda? ¿O tal vez te prometiste de una vez por todas dejar de nuevo el sedentario a un lado, pero has sucumbido a la pereza? Es habitual empezar fuerte con los buenos propósitos, sin embargo, la motivación va cayendo con los días hasta que dar un paso más en esa meta se convierte en todo un desafío ¿Por qué es tan difícil acostumbrar al cuerpo a una vida saludable?

Precisamente por eso, porque el ser humano es un animal de costumbres y necesita voluntad y energía en su cerebro para hacer las cosas distintas. Es lo que ocurre, por ejemplo, con costumbres que ya tenemos arraigadas, como lavarse los dientes. Por tanto, hacerse a un cambio de alimentación e introducir la actividad física en tu rutina es tan solo cuestión de hábitos. Estos consejos te pueden ayudar.

No te enfoques en grandes ambiciones

Cuando se trata de hábitos saludables la radicalidad no lleva a nada. Proponerse un objetivo ambicioso puede resultar de gran motivación al principio, pero más pronto que tarde lo verás inalcanzable y abandonarás movido por la decepción. Así que la clave es empezar poco a poco.

No hagas dieta estricta, comienza por tomar decisiones saludables y coherentes. Sabes distinguir perfectamente los alimentos que son beneficiosos para la salud y los que no, solo es cuestión de sentido común. Y en cuanto al deporte, tres cuartos de lo mismo: busca el que más te guste, aunque sea andar, y empieza con rutinas de unos 30 minutos, no más.

Encuentra las mejores oportunidades

Darte la paliza en crossfit desde el primer día es contraproducente, además de un error mayúsculo. No hace falta para ser más activo, eso es algo que se construye con pequeños y cotidianos pasos. Caminar 10 minutos extra de casa al trabajo o viceversa, sube las escaleras cuando puedas, intenta no estar sentado demasiado tiempo…

Ten paciencia

Aunque no los veas, los cambios positivos están sucediendo en tu cuerpo. Para tenerlos más presentes puedes ir haciendo un seguimiento en un diario de los buenos hábitos que has conseguido ese día. Es un proceso que, a la larga, te servirá para que cuando quieras darte cuenta ya formen parte de ti.

Con más razón aún si tu principal objetivo es perder peso. No te obsesiones de ninguna manera con la báscula, concéntrate en los pequeños logros cotidianos sin importan lo pequeños que sean. Con el tiempo, cosecharás los frutos de un estilo de vida más saludable