4 síntomas de distimia muy relevantes

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
El trastorno distímico o distimia se caracteriza por la tristeza a lo largo de mucho tiempo, durante la mayor parte del día, falta de energía y total desinterés por lo que te rodea. Se refiere, como su nombre indica a aun anormal humor que afecta a un porcentaje considerable de la población. Consulta a tu médico porque se considera un trastorno psicológico.
 

El DSM5 describe la distimia como un trastorno del estado de ánimo que afecta a la percepción que una persona tiene sobre sí misma y sobre su entorno. Afecta a más del 5% de la población mundial. Suelen presentarse los primeros síntomas antes de los 21 años, pero también se puede manifestar de forma tardía.

Se considera un tipo de depresión leve mantenida en el tiempo, que puede confundirse con personalidad depresiva. Este tipo de personalidad puede solaparse y predisponer a la distimia. En el trastorno distímico se presenta un patrón depresivo con mejorías intermitentes que no permanece constante en el tiempo y que ha aparecido en algún momento del desarrollo vital, por lo que sería posible detectar su origen.

Los síntomas de la distimia suelen mantenerse estables a lo largo del tiempo, aunque su intensidad suele variar. Pueden desaparecer durante periodos puntuales nunca mayores de dos meses consecutivos y han de persistir al menos durante dos años en adultos y un año en niños.

La distimia afecta a diferentes niveles, aunque cada persona los percibirá de manera distinta y no se presentarán todos a la vez. Así:

1. Cognitivo. La persona presenta problemas de concentración, dificultades en la toma de decisiones, pensamientos negativos recurrentes sobre sí mismo y el entorno y distorsiones cognitivas negativas que aportan una perspectiva pesimista, generando una tristeza crónica difícil de eliminar.

2. Emocional. Quien padece distimia se siente inútil, vive con desesperanza y sentimiento de culpabilidad y padece una tristeza crónica de la que es incapaz de deshacerse. Se siente abrumado por los problemas cotidianos y carece de motivación para realizar tareas habituales como lavarse o vestirse.

3. Conductual. El distímico manifiesta irritabilidad, llanto, indiferencia social, incapacidad para asumir responsabilidades y reducción de la productividad. Lo más frecuente es que se aísle y disfrute de su soledad para evitar contactos sociales indeseables e incómodos.

4. Somáticos. El paciente manifiesta fatiga, cambios en el apetito, falta de energía, insomnio o hipersomnio y trasmite una sensación de malestar generalizado. Suele acudir al médico para encontrar un origen físico en ello, pero eso no sucede y se incrementa su malestar.

La distimia se asocia a la tristeza, al cansancio, a la fatiga, al embotamiento mental, a los problemas de sueño, a los cambios en hábitos alimentarios, al pesimismo, a la concentración y a otros factores que sobrevuelan nuestra existencia. Pero el diagnóstico no puede ser personal, es necesario acudir al médico y seguir sus indicaciones.

Lamentablemente, quien padece distimia no considera que tiene un problema con un tratamiento específico. Continúa con su vida soportando esos síntomas que reducen su bienestar. El tratamiento es posible y resulta eficaz. Acude a un psicólogo para que valore la situación y te ayude a superarla.