7 recomendaciones para la distensión de ligamentos

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Los ligamentos pueden sufrir modificaciones en su forma o en su tamaño por múltiples causas que generan la denominada distensión de ligamentos. Quien la sufre, siente dolor y ve reducida su capacidad de movimiento. Es muy frecuente en la rodilla y debe ser diagnosticada y tratada por el médico.
 

Los ligamentos son estructuras encargadas de facilitar el movimiento entre los huesos y las articulaciones. Cuando se produce su estiramiento excesivo, la articulación y los huesos en los que están insertados, se ven afectadas de manera directa.

La distensión de ligamentos se puede describir como un cambio en su forma o tamaño. Puede deberse a un estiramiento o contracción excesiva y forzada por un sobreesfuerzo, causado por la realización de movimientos bruscos de rotación o de flexión. Como también puede asociarse a la rotura de fibras, en ocasiones se equipara la distensión al esguince de grado I.

La distensión de ligamentos más frecuente es la que afecta a los ligamentos cruzados y a los ligamentos laterales de la rodilla. Inicialmente no se percibe pero, si sufres un traumatismo en la rodilla, acude al médico para que valore la situación y paute el tratamiento que necesites.

Los síntomas de la distensión de ligamentos de rodilla serían: sensación de calor e inflamación asociada al hematoma que suele aparecer algún tiempo después de la lesión, dolor intenso y agudo que puede verse aumentado con el movimiento y limitación funcional de la articulación, que genera inestabilidad al caminar y empeora en los primeros días por la inflamación asociada.

El diagnóstico de la distensión de ligamentos debe realizarla el médico. Además de la clínica descrita por el paciente, suele recomendar pruebas objetivas (radiografía, resonancia magnética o ultrasonidos, por ejemplo) para descartar otras patologías.

El tratamiento de la distensión de ligamentos de rodilla se considera una lesión leve que se resuelve en una o dos semanas. El tratamiento cambia en función del tiempo que va pasando desde el inicio del proceso. Durante las primeras 48 horas se centra en reducir el dolor.

De manera general, sería recomendable:

1-Aplicar hielo de manera indirecta y de inmediato para reducir el dolor y la inflamación. La pauta sería cada 6-8 horas durante 15 minutos. Lo mejor es guardar el hielo en una bolsa cubierta con una tela para proteger la piel. Existen elementos específicos que puedes encontrar en farmacias y ortopedias para realizar un tratamiento correcto.

2-Mantener la pierna en reposo y en posición elevada para reducir la inflamación de la zona.

3-Utilizar un vendaje compresivo elástico que no inmovilice completamente la articulación afectada. Solo debe emplearse los dos primeros días para evitar alteraciones en la articulación.

4-Movilizar la articulación en función del dolor e ir incrementando progresivamente la amplitud de los movimientos. No debe mantenerse inmóvil más de 48 horas.

5-Emplear analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos siguiendo las pautas indicadas por el médico. Normalmente por vía oral, aunque también se administran tópicamente.

6-Aplicar tratamientos de fisioterapia. Deben ser indicados por el médico. Suelen emplearse: infrarrojos, ultrasonidos y onda corta, entre otros.

7-Realizar una cirugía específica. Según la evolución de la lesión, puede ser necesaria. Consulta al médico.