8 factores asociados a las enfermedades psicosomáticas

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Quienes sufren una enfermedad psicosomática han recorrido numerosas consultas médicas para encontrar una solución a su sufrimiento, pues padecen síntomas muy diversos. Estos síntomas afectan a su calidad de vida y estado de ánimo, siendo frecuente la presencia de trastornos como la depresión. Consulta a tu médico.
 

La somatización es la tendencia a expresar los problemas emocionales a través de síntomas físicos, ya que el cerebro y el cuerpo están íntimamente relacionados. El mecanismo de somatización se considera el origen de las enfermedades psicosomáticas.

Dolores de cabeza, sensación de ahogo, mareos, náuseas, vértigos, estreñimiento, taquicardias, diarrea, dificultad para respirar, desmayo, cansancio, hormigueo, parálisis musculares o dolor articular son algunos de los síntomas que la somatización puede provocar.

El estrés, la ansiedad, el miedo o la angustia son estados emocionales intensos que desencadenan respuestas fisiológicas como el aumento del cortisol. Cuando estas emociones se mantienen en el tiempo y su gestión es inadecuada, sus efectos se acumulan y generan numerosos síntomas físicos.

Todos somatizamos nuestras experiencias emocionales. Cuando nos ocurre algo desagradable notamos palpitaciones y cuando nos enfadamos sentimos los músculos tensos, pero esas sensaciones no tienen que ser patológicas.

Existen personas con una alta vulnerabilidad a que esa somatización se convierta en una enfermedad psicosomática. La actitud personal ante los estímulos vitales influye enormemente en su padecimiento. Como factores destacarían:

1-Ansiedad. Vivir con ansiedad incrementa la probabilidad de padecer una enfermedad psicosomática, pues aumenta la sensación de dolor físico. Las situaciones de ansiedad y miedo activan el giro cingulado anterior, área asociada a las emociones que también conecta con las áreas somato-sensoriales de la corteza cerebral.

2-Centrarse en las emociones negativas. A pesar de que las emociones no son en esencia negativas o positivas, si vivimos instalados en la tristeza o la ira, pueden provocarnos un daño que se expresa a través de síntomas psicosomáticos como la tensión muscular o los dolores de cabeza.

3-Conflictos sin resolver. Los conflictos se consideran estresores potentes que, sostenidos en el tiempo, dañan tu salud. Prolongarlos en el tiempo sin buscar una solución incrementa el problema.

4-Culpa interior. Sentirse culpable por algún suceso del pasado puede animar a tu subsconsciente a castigarte porque así lo mereces. Los dolores de cabeza y los mareos pueden ser la expresión del castigo por esa culpa que arrastras.

5-Hipocondría. Preocuparse de manera obsesiva y constante por la salud puede causar la aparición de síntomas reales como los que conforman los trastornos psicosomáticos.

6-Indecisión permanente. Evitar tomar decisiones y aplazarlas continuamente puede generar una ansiedad que provoque un trastorno psicosomático.

7-Represión emocional. Reprimir tus emociones y ocultar lo que de verdad sientes incrementa la probabilidad de desarrollar un trastorno psicosomático. Esas emociones escondidas saldrán al exterior en forma de síntomas psicosomáticos.

8-Traumas no superados. Haber padecido en la infancia algún evento doloroso o traumático favorece la somatización de las emociones y la aparición de síntomas característicos de las enfermedades psicosomáticas.

Si has consultado al médico tus síntomas físicos y él los ha analizado en profundidad sin encontrar ningún desencadenante orgánico, no descartes estar viviendo un problema psicológico que precisa atención profesional.