Conversar con desconocidos favorece el bienestar

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by María Robert 
Así lo ha demostrado una investigación publicada por la Asociación Americana de Psicología en el ‘Journal of Personality and Social Psychology’.
 

Las personas se benefician de las conversaciones profundas y significativas que nos ayudan a forjar conexiones con los demás, pero a menudo nos ceñimos a charlas triviales con desconocidos porque subestimamos el interés de los demás por nuestras vidas y creemos erróneamente que las conversaciones más profundas serán más incómodas y menos agradables de lo que realmente son. No es una suposición, así lo ha demostrado una investigación publicada por la Asociación Americana de Psicología en el `Journal of Personality and Social Psychology´.

"Conectar con los demás de forma significativa tiende a hacer a la gente más feliz y, sin embargo, la gente también parece reacia a entablar conversaciones más profundas y significativas", afirma Nicholas Epley, profesor de ciencias del comportamiento en la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago y coautor del estudio.

"Esto nos pareció una interesante paradoja social", continúa, "si conectar con los demás de forma profunda y significativa aumenta el bienestar, ¿por qué la gente no lo hace más a menudo en la vida cotidiana?". Para responder a esta pregunta, Epley y sus colegas diseñaron una serie de doce experimentos con más de 1.800 participantes. Los investigadores pidieron a parejas de personas, principalmente desconocidas, que hablaran de temas relativamente profundos o superficiales.

Una grata sorpresa con los desconocidos

Antes de las conversaciones, los participantes predijeron lo incómodas que creían que serían las conversaciones, lo conectados que creían que se sentirían con su interlocutor y lo mucho que disfrutarían de la conversación. Después,

valoraron si realmente lo fueron, la conexión que sintieron y el placer que experimentaron. En general, los investigadores descubrieron que tanto las conversaciones profundas como las superficiales eran menos incómodas y daban lugar a una mayor sensación de conexión y disfrute de lo que los participantes esperaban. Ese efecto tendía a ser mayor en las conversaciones profundas.

Los participantes que discutieron las preguntas profundas sobreestimaron lo incómoda que sería la conversación mucho más que los que debatieron las superficiales. También eran más agradables y daban lugar a una mayor sensación de conexión. En el experimento, los participantes que mantuvieron una conversación profunda con un compañero y una charla superficial con otro, esperaban inicialmente preferir la conversación superficial, pero cambiaron de opinión después de mantener ambas.

¿Falta de interés?

Si las conversaciones profundas son realmente mejores y la gente en estos experimentos dijo que quería tener conversaciones profundas, entonces ¿por qué no están teniendo más de ellas? Los investigadores sospechan que puede deberse a que la gente subestima el interés de los desconocidos por conocer sus pensamientos y sentimientos más profundos.

En algunos de los experimentos, pidieron a los participantes que predijeran el interés que tendría su interlocutor en la conversación, y que después indicaran el interés real de su interlocutor en la conversación. Por término medio, la gente infravaloró sistemáticamente el interés de sus interlocutores por saber de ellos.

"Las personas parecían imaginar que revelar algo significativo o importante sobre ellos mismos en la conversación sería recibido con miradas vacías y silencio, solo para descubrir que esto no era cierto en la conversación real", subraya Epley. "Los seres humanos son profundamente sociales y tienden a ser recíprocos en la conversación. Si compartes algo significativo e importante, es probable que recibas algo significativo e importante a cambio, lo que conduce a una conversación considerablemente mejor".