3 remedios naturales para cuidar la piel

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Los remedios naturales se han convertido en una opción valiosa. Suelen resultar eficaces para todos los segmentos de la población si se emplean de manera adecuada. Elegir el que mejor se adapte a tus necesidades requiere la ayuda de los profesionales dedicados a esta tarea. Consulta.
 

El tratamiento correcto de la piel precisa una inicial limpieza profunda y adecuada que favorezca la penetración posterior de los compuestos empleados para mejorar los problemas que presenta. Lavarse con agua y frotar adecuadamente todo el cuerpo, empezando por los pies y las manos hasta el pecho, el abdomen y la espalda, durante unos minutos resulta muy adecuado.

De manera general, para favorecer la función eliminadora y desintoxicante de la piel se recomienda limpiarla con agua fresca y una esponja natural, por ejemplo. Resulta perfecta la elaborada con luffa, un producto natural procedente de la calabaza, que ejerce una correcta actividad exfoliante. Otra opción sería el típico guante de esparto, cuyas fibras favorecen también la exfoliación de la piel.

En función del tipo de piel y del problema que presenta, sería recomendable:

1. Para la piel sensible e irritable

La piel sensible e irritable presenta de manera recurrente eccemas y rojeces que resultan muy incómodos para quien las padece. Para mejorar su apariencia es necesario estimular su fortaleza desde la nutrición.

El proceso digestivo favorece la formación de nuevo tejido sano. Sería recomendable incluir en tu dieta diaria frutas, verduras, cereales integrales y frutos secos de alta calidad. Si es posible elige alimentos sostenibles y seguros para garantizar su bondad nutricional.

También es importante cuidar tu piel desde el exterior. Para ello sería recomendable tomar baños para nutrir la piel y reducir el picor. Un buen remedio natural es la avena, pues resulta nutritiva y calmante, alivia los eccemas, seborreas, urticarias, dermatitis e irritaciones cutáneas de todo tipo. Puedes aplicarla a partir de una decocción de copos de avena o emplear jabones o geles de baño cuyo componente primordial sea la avena.

2. Para tratar la piel grasa

La piel grasa se manifiesta de manera muy clara. Granos y brillos son característicos de este tipo de piel.

Para mejorar su apariencia sería recomendable reducir la ingesta de grasa, emplear para la comida aceites vírgenes de primera presión en frío de oliva y aplicar externamente lociones astringentes como el agua de rosas.

3. Para evitar la piel seca

La piel seca es una manifestación de la deshidratación general del organismo. Su aspecto es cuarteado y produce picor.

Para mejorar su aspecto es importante realizar una hidratación completa desde el interior. Beber agua en cantidad suficiente es fundamental para reducir la sequedad. La ingesta de líquidos debe ser adaptada a las circunstancias ambientales (temperatura y humedad) y al nivel de actividad física desarrollado.

A nivel externo se recomienda realizar una buena exfoliación natural y aplicar sobre la piel tras la ducha, aceites o grasas vegetales que impiden que la piel se reseque, pues reducen la evaporación de agua y mantienen la humedad de la piel. Los más recomendables serían argán, granada, rosa mosqueta, onagra, aguacate y almendras dulces.