No dejes que las rozaduras en los pies te amarguen las vacaciones

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by Merce Rey 
Llega el periodo de descanso y no hay quien nos pare, sobre todo después de venir de un parón pandémico. Queremos aprovechar todo el tiempo del mundo para estar al aire libre y consumimos toda nuestra energía en andar de arriba para abajo. Nuestros pies son los que más lo sufren.
 

La clave está en el calzado. Y será por variedades, porque en esta época del año tenemos infinidad de opciones (sandalias, bailarinas, alpargatas, chancletas, zuecos, zapatillas, etc.), pero claro, no todo vale. Es conveniente fijarse en que el formato que elijamos sea el adecuado, que no quede ni muy flojo ni muy apretado, que sea cómodo, flexible y transpirable. Por ejemplo, los fabricados con materiales sintéticos impiden que el "pie respire" y acaba humedeciéndolo, provocando malos olores y hasta hongos. Lo aconsejable es que sean de piel. Por otra parte, el tipo de suela es importante para amortiguar la pisada y evitar que los pies se retuerzan al caminar. Si no quieres sufrir un esguince o algo parecido es mejor que esta pieza te aporte flexibilidad de movimientos. No puede ser ni fina ni gruesa en exceso. En el caso de bailarinas o tenis prueba a utilizar pinkis para impedir que con la fricción de la caminata te acabe lastimando la zona. Esta prenda mantiene cubierto el talón, los dedos y la planta. Algunos modelos traen consigo una almohadilla de protección en su base y a veces también en la parte del talón. Los calcetines tobilleros o cortos son idóneos para las deportivas, ahora que el calor es tan acusado. Aplicar crema hidratante después de lavar los pies o emplear polvos de talco para paliar la fricción son otros remedios a tener en cuenta. Antes de emprender tu caminata, que sepas que existe un espray especial que crea una película protectora que impide que se generen las temidas ampollas y rozaduras. Otro de los productos que puede servirte de ayuda es la vaselina, ya que bloquea su aparición al hacer que el pie resbale al andar. Ponerte un parche acolchado en la zona dónde es recurrente que te salgan las ampollas puede ser otra solución a tener en cuenta. La ventaja que tiene es que una vez adherido a la piel no se despega y se ajusta a ella, bloqueando la aparición de las mismas. Recuerda cambiar de calzado porque tampoco es bueno ponerse el mismo todos los días.

¿Cómo actuar?

Si tienes ampollas en los pies, lo primero que tienes que hacer es "lavar la zona con agua y jabón, echar un poquito de povidona iodada o clorhexidina y tapar con una gasa con vaselina y un esparadrapo", tal y como expone el Dr. Bueno en su canal Medicina Clara. Si se trata de una ampolla pequeña, lo que se debe hacer es "taparla con una tirita" y si esta es grande o molesta es aconsejable "drenar la piel, abrirla por uno de los laterales para que salga ese líquido". Aunque antes de dar este paso, advierte de que se "debe lavar con agua y jabón, aplicar clorhexidina y drenar con una aguja previamente calentada". Después se cubre la zona afectada con gasa con vaselina y esparadrapo, explica el experto. Y si se ha levantado la piel, su recomendación pasa por lavar la zona, secar, aplicar el producto anterior y poner encima "un apósito que es como una segunda piel" y que ayudará en la curación, apunta.

FOTO PRINCIPAL.: Foto de PNW Production.