En verano extrema las precauciones contra las infecciones vaginales

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by María Robert 
Durante la época estival estas patologías se incrementan un 50% y llegan a suponer un tercio de las consultas al ginecólogo
 

La aparición de infecciones e inflamaciones vaginales aumenta con la llegada del calor y el verano. Según la Asociación Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), durante la época estival las infecciones vaginales se incrementan un 50% y llegan a suponer un tercio de las consultas al ginecólogo.

Las infecciones más habituales se pueden producir tanto por hongos, dando lugar por ejemplo a la candidiasis, como por bacterias, favoreciendo la aparición de la vaginosis. Tal como explica la doctora Sandra Ortega, ginecóloga del Hospital Vithas Castellón, "el calor y la humedad forman el tándem perfecto para la alteración del equilibrio de la flora íntima, compuesta por un conjunto de microorganismos, denominados lactobacilos, que contribuyen a mantener el equilibrio de la zona íntima y que combate los posibles microrganismos o bacterias que puedan causar infecciones".

"Cuando la vagina pierde ese pH ácido o pierde mucosidad, es cuando llegan las infecciones que pueden producir vaginosis, es decir, cambios en la vagina que traen consigo infecciones, inflamación y modificaciones en la microbiota vaginal y pueden ser de varios tipos: bacteriana, por hongos o por trichomonas (parásito unicelular)", subraya la profesional.

Cómo identificarlas

Los síntomas más comunes de este tipo de infecciones son picor, escozor, malestar, irritación o alteraciones en el flujo vaginal.

Por esta razón, es muy importante la prevención. Según la especialista, "se debe mantener una higiene íntima adecuada utilizando jabones específicos, con un pH compatible con el pH vulvovaginal que respeten el equilibrio de la zona y que no contengan agentes irritantes, así como evita estar con la ropa de baño mojada durante mucho tiempo", y agrega "la elección de prendas de algodón para la ropa interior o de tejidos transpirables, ayudarán a evitar la humedad y permitirán la transpiración de la zona íntima y no hay que olvidar que tras cada deposición, se debe limpiar la zona anal de delante hacia atrás (nunca en dirección contraria), para evitar introducir en la vulva bacterias del recto".

Candidiasis vaginal, una de las infecciones más habituales

Una de las infecciones más habituales es la candidiasis vaginal, una infección de la vagina producida por el hongo Candida albicans que produce picor y ardor vaginal, flujo anormal de color blanquecino que puede ser acuoso o más espeso, así como enrojecimiento en la zona vulvar, dolor al orinar y/o durante el acto sexual. "Recalcar la diferencia con la vaginosis bacteriana, otro tipo de infección vaginal que a menudo se confunde con la candidiasis. Ambas infecciones son muy distintas y su tratamiento también", añade.

Para la doctora Ortega, es fundamental acudir al médico en el momento que se empiecen a notar molestias para un diagnóstico certero y que se determine el tratamiento a seguir inmediatamente. "Para ello normalmente es necesario hacer un estudio microbiológico que requerirá una toma de muestra de las secreciones, que se someterán a un proceso de cultivo para poder determinar cuál es el germen que está produciendo la infección y poder tratarla convenientemente. Cada tipo de infección tiene un tratamiento distinto, por lo que en ningún caso es conveniente automedicarse, y mucho menos con antibióticos".