Consejos para una lactancia más segura durante el verano

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by María Robert 
En época estival, la madre lactante debe estar atenta a su hidratación a la hora de dar el pecho al bebé, ya que su demanda aumenta
 

Estamos en los días más calurosos del año con temperaturas muy altas y zonas con mucha humedad, por lo que nuestro cuerpo para compensar este aumento segrega sudor para regular la temperatura corporal lo que nos hace perder líquidos. Por ello, tenemos que estar atentos y mantener una buena hidratación para que nuestro organismo funcione correctamente. Y es que el principal componente de nuestro cuerpo es el agua. Al igual que pasa en los adultos, los bebés también tienen más sed y aumenta su demanda de leche materna para compensar la pérdida de líquido por el calor. Es por eso que especialistas de la Comisión de Lactancia del Hospital de Manises ofrecen unas pautas sobre cómo actuar en estos meses estivales para amamantar a los bebés.

Así, durante los días de más calor, la correcta nutrición del bebé pasa por una buena hidratación de la madre lactante, por lo que debe estar muy atenta a la sensación de sed y debe hidratarse de forma frecuente, mantener una alimentación saludable, rica en productos frescos y de temporada, con una oferta variada en todo tipo de alimentos.

"Al igual que la madre lactante, la mayoría de los bebés aumentan su demanda de pecho en los meses estivales, por lo que hay que estar atentos a su sed, ofreciéndoles el pecho con mayor frecuencia y a demanda, sin excepciones, siempre que el bebé lo requiera y acortando el tiempo entre las tomas", afirman desde la Comisión de Lactancia del hospital público valenciano. Hay que tener en cuenta que el metabolismo de los bebés es más rápido que el de los adultos por lo que pueden tener mayor riesgo de deshidratación. Un bebé bien hidratado, está activo, contento, con las mucosas húmedas, con la piel turgente y realiza orina clara y en cantidad normal. Por otra parte, la hipoactividad o irritabilidad, sensación de sequedad en piel y mucosas, disminución de la cantidad de orina, que además suele ser de color más intenso y olor más fuerte, son signos de deshidratación.

¿Agua al bebé?

Otras de las dudas que nos puede surgir durante las horas de más calor, es si podemos darle agua al recién nacido. Las profesionales en ginecología de esta comisión destacan que "la leche materna tiene un porcentaje de agua de aproximadamente un 85%", por ese motivo el bebé que se alimenta de la leche materna no necesita ningún aporte de agua extra. "Cuando se inicia la alimentación complementaria, sí que se recomienda ofrecer agua a los bebés tras la ingesta de alimento diferentes a la leche", afirman.

Además, para favorecer un buen clima y unión entre el bebé y la madre durante la lactancia, existen diferentes posturas que se pueden adoptar para evitar la sudoración entre ambos como dar el pecho recostada con el bebé al lado o ponerlo en posición de "balón de rugby", con el bebé apoyado sobre un cojín para amamantar sin un contacto estrecho y pueden resultar mucho más cómodas en días de mucho calor. Según los expertos, es muy importante que las tomas se produzcan en lugares frescos y a la sombra, pero evitando que el bebé reciba de forma directa el aire acondicionado o el flujo del ventilador.

Conservar la leche, preservar la hidratación

De la misma forma, para guardar la leche materna, es recomendable refrigerarla si no se va a usar en la hora siguiente a su extracción y congelarla en envases de uso alimentario si no se va a usar en unas 24-48 horas aproximadamente.

Así, los expertos del Hospital de Manises aconsejan congelar la leche materna en envases pequeños (máximo 120-150 ml) para poder descongelar de forma gradual según se necesite para cada toma, evitando desperdiciar leche materna. Una vez que la leche se ha descongelado, lo recomendable es que se parte a la zona de refrigeración de la nevera, se debe desechar si no se usa en el margen de tiempo de unas dos horas aproximadamente.