Cómo prescindir de la sal sin caer en lo soso y apostando por el sabor

Responsive image

by Merce Rey  
En 2020, cada español consumió 1,3 kg de sal, repitiendo así el mismo valor que en 2011, según Statista. Si atendemos a las recomendaciones de la OMS la ingesta de este ingrediente no debería superar a los 5 gramos diarios. A partir de ahora, llega a una tregua con tu salero antes de que este te juegue malas pasadas.
 

Tendemos a creer que para que un plato este sabroso hay que tirar de sal en exceso, pero a veces tenemos el remedio en la mano y no lo sabemos ver. Cuando comemos fuera no tenemos opción. Aunque existe algún restaurante que lo que hace es no echarle sal a la comida durante la cocción y a la hora de servir el plato lo acompaña con un salero para que el consumidor pueda salarlo al gusto. En España se llegaron a consumir 1,3 kilogramos de sal por persona al día en 2020, coincidiendo con el año de la pandemia, así lo contempla el portal de estadísticas Stadista en su gráfica, en la que se puede observar la evolución en la ingesta de este producto desde el año 2011 hasta este periodo. Desde 2014 hasta 2019 se registró un importante descenso, llegando hasta el 1,1 kg de sal. Sin embargo, las sugerencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) van en la dirección contraria y establecen que una persona adulta debería "consumir menos de 5 gramos de sal al día" o como bien apuntan desde el organismo "un poco menos que una cuchara de té". Aunque a veces el problema no sólo está en nuestra cocina, sino que también durante la compra, puesto que nos encontramos con productos precocinados, envasados o congelados que ya vienen salados de serie. Lo mismo ocurre con la bollería o con los embutidos, entre otros.

Cuando cocinamos un alimento tenemos a mano el salero y pensamos que cuanta más sal, echemos más rico y sabroso estará y, al final, lo que conseguimos es salarlo de más y camuflar el sabor real del producto. Tanto su consumo en exceso como en valores inferiores a los recomendados puede repercutir negativamente en nuestra salud, ya que, según advierten desde la OMS, "el elevado consumo de sodio (> 2 gramos/día, equivalente a 5 gramos de sal por día) y la absorción insuficiente de potasio (menos de 3,5 gramos por día) contribuyen a la hipertensión arterial y aumentan el riesgo de cardiopatía y accidente cerebrovascular".

Despídete de la sal, pero no del sabor

Para que una receta esté buena y sea apetitosa, tan sólo hay que aplicar unos cuantos trucos culinarios. Seguro que en el frutero y en la despensa tenemos más de un recurso para aderezar los platos. Por ejemplo, para las carnes y pescados podemos utilizar hierbas aromáticas como el orégano, el tomillo, el perejil o la albahaca. Si eres más de los sabores dulces, que sepas que la miel encaja a la perfección con la carne. Aunque también existen aceites y vinagres aromatizados que nos ayudarán a potenciar el sabor de nuestras elaboraciones. Si lo que quieres es acompañar tus recetas con salsas, prueba a hacerlas en casa con hortalizas y verduras y añadirle las especias que más te gusten. Por ejemplo, si vas a hacer arroz con pollo, prueba a echarle curri, en el caso de arroz en blanco va muy bien el ajo con el perejil o el orégano. De lo contrario, si tienes en mente el arroz con chipirones, añade vino dulce y azafrán, verás que sabroso te queda. Si te decantas por las lentejas sazónalas con un poco de comino. Incorpora a tus pizzas, tostas y pastas el tomate seco, que tan de moda está. Aliña tus ensaladas con zumo de limón o salsa de yogur. Si te da por preparar el pan en casa incorpora semillas de chía o de amapola. Para que tu comida hervida no te quede sosa, agrega especias al agua.

FOTO PRINCIPAL.: Foto de Max Kleinen en Unsplash.