La primavera trae luz y planes al aire libre. Esta época no solo marca el inicio del buen tiempo, las terrazas y las actividades al aire libre. También inaugura una temporada de estornudos, congestión, picor de ojos y una sensación constante de agotamiento que muchas veces no proviene únicamente de ...
La primavera trae luz y planes al aire libre. Esta época no solo marca el inicio del buen tiempo, las terrazas y las actividades al aire libre. También inaugura una temporada de estornudos, congestión, picor de ojos y una sensación constante de agotamiento que muchas veces no proviene únicamente de la propia alergia, sino de cómo se trata. Y es que, para millones de personas, la alergia estacional también trae una pregunta incómoda: ¿cómo enfrentarse a la alergia sin sentir somnolencia? Este efecto secundario de algunos antihistamínicos puede condicionar la rutina, ya sea trabajo, conducción, estudio o práctica deportiva. Para ayudar a mantener el ritmo cotidiano, los profesionales sanitarios prefieren tratamientos no sedantes de acción rápida y prolongada, ante la temporada alta de polen.
La sedación es un aspecto de gran importancia para la población alérgica, pues estas enfermedades han dejado de ser un fenómeno puntual. De hecho, constituyen el conjunto de condiciones crónicas más frecuentes en Europa: afectan a una de cada tres personas (33%), según datos publicados en Allergy a partir del registro HEAD. En paralelo, la European Academy of Allergy and Clinical Immunology (EAACI) pronostica que, a escala global, la prevalencia podría alcanzar los 4.000 millones de personas en 2050, un aumento que supondrá un desafío creciente para la salud global y evidencia por qué la respuesta ante la alergia debe ser lo más completa posible.
Sin embargo, uno de los problemas más frecuentes es que muchas personas minimizan sus síntomas y aprenden a convivir con ellos sin buscar asesoramiento profesional. "En la farmacia vemos muchas consultas por síntomas que la gente intenta `aguantar': estornudos, congestión, picor, ojos llorosos o incluso manifestaciones en piel. Cuando el cuadro es leve, saber identificar los síntomas, disponer de opciones muy completas sin receta y conocer cómo usarlas bien puede marcar la diferencia, siempre con criterios claros y derivación al médico si no hay mejoría", explica Irene González (@boticonsejo), farmacéutica y reconocida divulgadora colaboradora de Normon. Y es que las enfermedades alérgicas, además, no conllevan un único síntoma, no se viven de la misma manera, ni sus señales se circunscriben exclusivamente a la primavera.
Es más, la rinoconjuntivitis alérgica se puede manifestar durante todo el año a través de síntomas nasales (estornudos, rinorrea, congestión o picor) u oculares (picor, lagrimeo, enrojecimiento), aunque sea más frecuente en primavera y verano por el aumento de polen y otras sustancias en el aire.
En algunas personas, además, la alergia también se puede presemtar con síntomas cutáneos en forma de urticaria. Cuando estos síntomas se prolongan en el tiempo o se repiten por exposición, el impacto se nota en el bienestar y en las rutinas diarias.De ahí que poner el foco en la somnolencia sea tan relevante: para muchas personas, el problema no es solo "tener alergia", sino verse forzadas a elegir entre aliviarla o seguir funcionando sin sensación de sueño.
Dejar de normalizar el malestar de la alergia: sus efectos tienen solución
Ante la incidencia de las enfermedades alérgicas en la rutina, Irene González recuerda la importancia de no resignarse y pedir consejo profesional, ya que existen tratamientos frente a múltiples síntomas alérgicos y con un buen perfil de tolerabilidad que permiten aliviar los síntomas nasales y oculares de la rinoconjuntivitis alérgica y los síntomas cutáneos de la urticaria, manteniendo la concentración y energía.
Paula Barbero, responsable de formación científica en Normon, enfatiza la importancia de confirmar el diagnóstico de alergia acudiendo al médico y sometiéndose a un estudio alergológico. Por su parte, la farmacia comunitaria también actúa como un primer punto de apoyo cuyos profesionales "explican, orientan y, cuando procede, ayudan a escoger opciones de autocuidado con criterios claros y pautas de seguimiento", añade. Lo más importante es, según concluye, "no resignarse a que síntomas como el picor, el lagrimeo, los estornudos, la rinorrea o la congestión marquen la agenda".
Más allá de los tratamientos, las especialistas coinciden en que la clave está en dejar de normalizar el malestar constante. Durante años, muchas personas han asumido que la primavera implica inevitablemente cansancio, irritación o dificultad para rendir con normalidad.
Pero no es así. Lidiar con la alergia empieza por entenderla. Comprender cómo funcionan los síntomas, buscar asesoramiento profesional y encontrar opciones terapéuticas compatibles con la rutina cotidiana puede cambiar radicalmente la experiencia de quienes conviven con alergia estacional.