La COVID-19 abre Japón a la telemedicina

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by Guillem Alsina
Hasta ahora muy restringida por ley, el confinamiento ha desequilibrado un statu quo que puede haber cambiado ya para siempre.
 

Pese a la imagen que tenemos de gran tecnificación de la sociedad nipona, esta no deja de ser un cliché que no necesariamente se cumple en todos los ámbitos. Por ejemplo, en el terreno médico, en el uso de prácticas de telemedicina, el país del sol naciente le va a la zaga a otros países como los Estados Unidos, Australia o China, según nos explican desde Reuters, en el mismo artículo en el que afirman que el confinamiento al que el país se ha sometido por culpa de la COVID-19 puede cambiar las cosas en este terreno.

La población japonesa envejece. Muchas parejas optan por no tener descendencia, o bien se plantan con un hijo. No hace falta ser un matemático para hacer un cálculo rápido: cualquier sociedad crece si cada pareja tiene más de dos hijos, se estanca con dos por parejas, y decrece si sólo tiene un descendiente.

A esto, sumemosle que la esperanza de vida se alarga (algunos estudios apuntan a que la dieta tradicional del país hace milagros en este sentido), y ya tenemos un escenario en el que un número menguante de jóvenes tiene que hacerse cargo de un número creciente de ancianos.

En el ámbito rural esta situación es especialmente acuciante, según podemos leer en la pieza de Reuters, porque faltan médicos.

Y, pese a ello, el gobierno japonés ha venido limitando el uso que se puede hacer de la telemedicina... hasta ahora.

La situación derivada de la pandemia, y que ha llevado a confinamientos generales o selectivos en casi todos los países del mundo, no ha pasado de largo de Japón, forzando a que muchas consultas hayan tenido que hacerse de forma remota.

Y es por ello que al gobierno japonés se le han abierto los ojos, y las medidas que ha tomado para paliar los efectos del confinamiento han llegado para quedarse, yendo más lejos que únicamente las visitas limitadas a los pacientes crónicos y solamente para unas determinadas enfermedades.

Esto posiciona también a los gigantes de Internet nipones en la línea de salida para una carrera por ofrecer servicios de telemedicina a los internautas. Es el caso de Line, compañía citada en el artículo de Reuters que declara tener unos 84 millones de usuarios en todo Japón.

Y, naturalmente, las empresas de fuera del archipiélago japonés también pueden tener su oportunidad para entrar en un sector que es previsible que en los próximos meses y años experimente un gran crecimiento.