El deporte como juego potencia el desarrollo de los más pequeños

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29-09-2020
El ejercicio físico debe presentarse a los niños como un juego adaptado a su nivel de desarrollo y habilidades, lo que les ayuda a adaptarse a rutinas y a mejorar su coordinación, entre otros beneficios.
 

La práctica deportiva es fundamental a cualquier edad para mejorar la condición física y mental, pero especialmente para los más pequeños. Realizar algún tipo de deporte desde muy temprano facilita que sea parte de su rutina en la vida adulta, sin olvidar los beneficios que les aportan en su desarrollo. Además, el ejercicio físico ayuda a los más pequeños a estar en buena forma física y a adaptarse a las rutinas, a mejorar su coordinación, resistencia y fuerza o potenciar su salud y mejorar su autoestima, entre otros beneficios. Pero, además, les enseña y ayuda a mejorar sus habilidades sociales, como hacer amigos, trabajar en equipo además de la adquisición de diferentes valores adquiridos a través del deporte.

Sin embargo, aunque es importante practicar ejercicio físico desde muy temprana edad, se debe tener en cuenta la edad de cada niño. El cuerpo del ser humano cambia con el paso del tiempo, por lo que las características físicas de los niños según su edad son diferentes al encontrarse su cuerpo en fase de crecimiento. Así, para acercar el deporte a los más pequeños, Pedro Jiménez, entrenador personal de Blua de Sanitas, recomienda que "se realice como un juego, siempre escogiendo actividades que resulten adecuadas a su nivel de desarrollo y a las habilidades de cada etapa de crecimiento".

Ejercicios más recomendables según la edad del niño

Desde la sociedad indican que una de las actividades físicas más recomendables para los bebés son los ejercicios de estimulación a través de juegos, masajes, cosquillas, movilización pasiva y activa. A partir de los 6 meses, se recomienda que los pequeños realicen matronatación o natación para bebés. Su objetivo no es otro que familiarizar a los niños con el medio acuático y trabajar el vínculo de confianza con los padres. "En estas clases el papel de los padres es importante porque se sumergen en el agua con los pequeños para darle seguridad y ayudarles a hacer los ejercicios que indica el monitor para aprender a mantenerse a flote, a darse la vuelta en el agua y a contener la respiración bajo el agua", explica el entrenador personal.

Los ejercicios de psicomotricidad son también importantes a partir de esta edad para potenciar las capacidades motoras y las habilidades sensoriales de los más pequeños. "Este tipo de ejercicios se pueden realizar en casa con la ayuda de un mini gimnasio para niños o una manta de actividades que permita al bebé moverse, dar pataditas o agarrar objetos. Estos juegos benefician su desarrollo sensorial, físico y cognitivo", reconoce Jiménez.

A partir de los 2 años, las actividades físicas más recomendables son aquellas que impliquen movimiento, concentración, coordinación o flexibilidad, es decir, las que permitan desarrollar sus destrezas motoras. En este caso, clases de baile o de gimnasia especialmente pensados para los niños, resultan una buena alternativa. "Este tipo de actividades permiten a los pequeños controlar y concienciarse de su cuerpo; y aprender a coordinar el tren inferior con el superior a través de la marcha, gateo, saltos, etc., siempre de un modo lúdico favoreciendo así todos estos aprendizajes de una forma amena y divertida", concluye el experto de Sanitas.