TDAH en niños ¿qué debes saber?

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by Ángela Zorrilla
El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es uno de los trastornos psiquiátricos más frecuentes en la infancia, por delante de otros como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. El TDAH es de carácter neurobiológico e implica que los niños muestren déficit de atención, hiperactividad o impulsividad.
 

Es una enfermedad muy compleja que se debe, en gran parte, a factores genéticos y ambientales como el bajo peso al nacimiento, traumatismos craneoencefálicos en la infancia o el consumo de alcohol o tabaco en el embarazo. Es muy complicado identificar una sola causa y se han analizado distintos subtipos según la sintomatología.

Existen tres según cómo se manifieste la enfermedad. El primero de ellos se basa en la falta de atención predominante. Son niños a los que les cuesta prestar atención minuciosa a los detalles, que parecen no escuchar o tienen dificultades para seguir instrucciones y no logran terminar los trabajos escolares.

Por otro lado, el segundo subtipo de TDAH se basa en la conducta hiperactiva o impulsiva. Son menores inquietos, que están en constante movimiento. Van de un lado a otro, les cuesta permanecer sentados, hablan demasiado y tienen problemas para realizar actividades tranquilas. Finalmente, existe el combinado que mezcla todos estos síntomas de falta de atención, hiperactividad e impulsividad.

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Es habitual que el TDAH se reconozca cuando se empieza la educación primaria, coincidiendo con dificultades en el rendimiento escolar o dificultades sociales. No todos los niños presentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Por norma general, los niños con TDAH, además, presentan baja autoestima, problemas al relacionarse y bajo rendimiento en el colegio. En muchas ocasiones, esta sintomatología se va relajando con la edad.

Los síntomas del TDAH comienzan antes de los 12 años de edad y, en algunos pequeños, se notan a partir de los 3 años. Según las estadísticas, es más frecuente en los niños que en las niñas, y los comportamientos suelen ser distintos. Por ejemplo, los niños suelen ser más hiperactivos y las niñas tienden a ser menos atentas.