Aluvión de bodas canceladas con miras a la primavera de 2021

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by Mirian Díaz
La primavera de 2021 se presenta agitada por las bodas que podrían tener lugar tras ser aplazadas como consecuencia del estado de alarma
 

Uno de los sectores que han salido peor parados tras decretarse el estado de alarma ha sido el de las bodas. Sin embargo, aún queda lo peor, pues de mayo a agosto son los meses en los que se celebran mayor número de bodas. De ese modo, las parejas que decidieron dar un paso adelante y dar el "sí, quiero" en 2020 deberán cambiar sus planes.

La temporada alta de enlaces auguraba un buen año, pero la crisis sanitaria ha hecho que dichas celebraciones hayan sido canceladas o bien aplazadas.

Un otoño sin cambios

Los novios más positivos no están dispuestos a renunciar a su día especial y algunos de ellos han decidido trasladar las fechas de sus bodas de septiembre a octubre. Otros, por el contrario, han preferido ser más previsores y dejarlo para el año que viene.

De hecho, los analistas se muestran optimistas y aseguran que el 2021 promete. De ese modo será necesario que todo el mundo se ponga de acuerdo y tanto las familias como los restaurantes y las instituciones donde se lleve a cabo el enlace deberán llegar a un entendimiento.

De todos modos, las cosas no funcionan igual en las ciudades que en los pueblos. En el primer caso, los novios deberán preocuparse antes de nada de buscar iglesia por su alta demanda y luego el lugar del banquete. En cuanto a las zonas rurales, lo primero es reservar el convite y después elegir la iglesia. Por esa razón, es muy importante ponerse de acuerdo con párrocos y restauradores según corresponda para ponerse de acuerdo con la nueva fecha.

Aplazar una boda es algo muy triste y todo el mundo debe estar dispuesto a dar las mayores facilidades. Tanto las iglesias que ofician enlaces como los restaurantes que sirven banquetes de boda son conscientes del enorme pesar que sienten las parejas ante su imposibilidad de celebrar sus respectivas bodas y deben manejar la situación de la forma más factible posible.

El septiembre y en octubre no se esperan grandes cambios y la situación dista mucho de ser esperanzadora para la mayoría de las parejas. Los que habían aplazado su boda para otoño se han dado cuenta de que va a resultar difícil y los empresarios de hoteles y restaurantes empiezan a ser conscientes del aluvión que les espera en la primavera de 2021.

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Negocios interrumpidos y paralizados por el Covid-19

Algunos complejos exclusivos en los que suelen celebrarse bodas se encontraban completos hasta agosto, aunque la mayoría de los novios ha optado por aplazar sus fechas de enlace en lugar de cancelar. En un primer momento, las parejas parecían inclinarse hacia septiembre u octubre, pero visto lo visto, ahora parecen apostar por casarse en 2021. Al menos, el futuro se presenta más esperanzador, sin planes oficiales de desescalada que enturbien sus objetivos.

Tanto igual sucede en el caso de los fotógrafos de boda que los futuros contrayentes contrataron y en las tiendas de vestidos y trajes que han visto mermadas sus ventas. Estos sectores también se encuentran parados y se han visto en la obligación de trasladar sus encargos para el año que viene.

Las parejas aún mantienen la ilusión y han decidido aplazar sus compras y encargos. Salgo casos aislados, la mayoría de ellas no han cancelado nada, tan solo han decidido aplazarlo todo, esperando que el próximo año sea mucho más viable que éste.