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controlando el nivel de colesterol

Nutrición y Dietética,

Controlando el nivel de colesterol

 [06 de febrero de 2015 | No hay Comentarios ] Carmen Reija Facebook LinkedIn Twitter Hootsuite Email Addthis

Los expertos coinciden en que el hígado se encarga de producir la mayor parte del colesterol que circula por nuestro organismo y que la dieta es el mejor mecanismo para controlarlo. Así que, si quieres mantenerlo bajo control, cuida lo que comes, pues aunque se considera el principal enemigo de la salud en los países occidentales, también es imprescindible para la vida al formar parte de compuestos fundamentales como las hormonas sexuales o la vitamina D.

Carmen Reija

Es necesario diferenciar entre el colesterol “bueno” y el “malo”. El colesterol circula en nuestra sangre unido a lipoproteínas transportadoras, las de alta densidad (HDL-colesterol “bueno”) y las de baja densidad (LDL-colesterol “malo”). Cuando las partículas LDL circulan en exceso, aumenta el riesgo de que se adhieran a las paredes de las arterias, las obstruyan, aparezca la arterioesclerosis, y con ella un mayor riesgo de sufrir un infarto o un ictus.

Para conocer tus valores debes realizar un sencillo análisis de sangre. Acude a tu médico y consúltale tus dudas. Es el único capacitado para decidir lo que resulta más adecuado para tu salud. Si obtienes un dato elevado no te asustes porque hay solución.

La mayoría de las personas logran mejorar sus niveles adoptando hábitos de vida cardiosaludables: una dieta adecuada y, sobre todo, realizar ejercicio físico adaptado a diario. Algunos nutrientes y alimentos han demostrado su eficacia a la hora de reducir el colesterol “malo” y/o aumentar el “bueno”, aunque también debes modificar tu sedentarismo. Te proponemos:

-Omega 3: aumentan la vasodilatación arterial y reducen el riesgo de trombosis y la tensión arterial. Una de las principales fuentes de omega 3 es el pescado azul (salmón, atún, etc.)

-Esteroles vegetales: moléculas que se encuentran en las plantas y son similares a nuestro colesterol. Bloquean la absorción de colesterol del intestino, por lo que no llega a la sangre ni obstruye nuestras arterias. Se encuentran en aceites de maíz, soja, girasol y oliva.

-Aceite de oliva: por su alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados, reduce los niveles de colesterol “malo” sin alterar los del “bueno”. Utilízalo siempre que puedas y mejor al natural.

-Frutos secos: el consumo de una porción diaria de frutos secos (8-10 nueces) reduce el colesterol total gracias a su contenido en fitoesteroles, fibra y vitamina E. Aprovecha todas sus ventajas y elige el que más te guste (almendras, castañas, anacardos, etc.).

-Fibra soluble: favorece su expulsión en las heces y actúa como barrera física para impedir la absorción a nivel intestinal. Entre los alimentos ricos en fibra soluble se encuentran el arroz integral, las zanahorias, las manzanas y las legumbres, por ejemplo.

-Antioxidantes: eliminan radicales libres nocivos para nuestro organismo. Son muchos los alimentos que los contienen: licopeno del tomate, flavonoides del chocolate negro, resveratrol de la uva, etc.

-Algunas especias que puedes añadir a tus platos (pimienta negra, jengibre, cúrcuma, azafrán, etc.) colaboran en la reducción de los niveles de colesterol y te permiten reducir el uso de sal (que no es buena para el organismo).

-La fitoterapia propone el uso de alcachofera, ajo, borraja o alfalfa. Puedes consumirlas de manera natural (brotes de alfalfa en ensalada, alcachofas a la plancha, etc.) o comprar los preparados elaborados por los distintos laboratorios. Consulta a tu médico su consumo.