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la estafa de los negocios piramidales

La estafa de los negocios piramidales

 [14 de enero de 2016 | No hay Comentarios ] Sonia Baños Facebook LinkedIn Twitter Hootsuite Email Addthis

Miles de personas invierten cada año en negocios piramidales que prometen grandes beneficios y poco riesgo financiero. La mayoría de estas personas son engañadas por este tipo de “empresas” que no venden una actividad real sino que se benefician de las inversiones de los miembros que se van sumando al negocio. 

Sonia Baños

Pero, ¿en qué consiste un negocio piramidal exactamente? A grandes rasgos, un negocio piramidal funciona de una manera, a priori, muy sencilla. Una empresa cualquiera consigue reunir a un número determinado de personas interesadas en un negocio. Para ello, utiliza generalmente el marketing directo, es decir, la venta de tú a tú donde las relaciones personales tienen mucha importancia. 
En la parte superior de la pirámide está el creador de la compañía que suele ser una persona o grupo que, basándose en supuestos conocimientos de economía, invita a otra a formar parte de un lucrativo negocio. 
La idea es ofrecer a estas primeras personas un producto o servicio lo suficientemente atractivo para que ellos mismos lo vendan a otras tantas personas más y así, ir ampliando la pirámide. Pero ¿de dónde sale el dinero que hace crecer el negocio? Pues de los mismos inversores. Es decir, para unirse al negocio, el inversor debe aportar una cantidad de dinero y parte de esta inversión sirve para financiar a la persona que está en el nivel inmediatamente superior al suyo. Para convencer a los futuros inversores, prometen beneficios increíbles, muy superiores a los que se podrían obtener invirtiendo en productos financieros como los que ofrecen los bancos. 
 
Por qué supone una estafa
Se considera que los negocios piramidales son una estafa en el momento en el que se necesitan nuevas personas para ofrecer beneficios a las anteriores. Llega un momento en el que la fuente de participantes se limita cada vez más y, por lo tanto, va desapareciendo la oportunidad de ganar dinero e, incluso, se pierde. La pirámide deja de crecer, no se generan ingresos y los niveles superiores dejan de cobrar. Las pirámides, para que funcionen tienen que tener más clientes nuevos que antiguos y en el momento que esto no ocurre, el sistema piramidal empieza a desplomarse. Los inversionistas empiezan a reclamar su dinero y es entonces cuando se dan cuenta del tipo de negocio en el que han estado inmersos. 
 
Las empresas piramidales pueden durar años, incluso décadas pero al final acabarán cayendo porque no están respaldadas por un sistema financiero sólido.