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The Monuments Men: cuatro razones para no perderse la última de George Clooney

 [21 de febrero de 2014 | No hay Comentarios ] Álvaro Bardón Facebook LinkedIn Twitter Hootsuite Email Addthis

Llega a la gran pantalla The Monuments Men, la última película dirigida por George Clooney. Basada en hechos reales, cuenta la historia de un selecto grupo de expertos en arte que tratan de recuperar las obras robadas por los nazis durante la II Guerra Mundial.

Álvaro Bardón

Os ofrecemos cuatro motivos para apostar por The Monuments Men este fin de semana:

1. La presencia de George Clooney tras la cámara es siempre un aliciente. Su debut con Confesiones de una Mente Peligrosa (con guión de Charlie Kaufman) confirmó que el guapo de Urgencias era algo más que el galán de moda. Con Buenas Noches y Buena Suerte fue candidato a mejor película y mejor dirección. Después estrenaría Ella es el Partido y Los Idus de Marzo, candidata a cuatro globos de oro.


2. The Monuments Men cuenta con un elenco que suma primeros espadas con secundarios de lujo. El propio Clooney se pone a la cabeza del proyecto y por enésima vez decide contar con su inseparable Matt Damon (Oscar por El Indomable Will Hunting). Bill Murray (Oscar por Lost in Translation y candidato por Los Cazafantasmas), John Goodman (El Gran Lebowski) y Kate Blanchett (Oscar por El Aviador) completan un repertorio de actores de primera fila.


3. Aventuras y humor para una buena historia basada en hechos reales: A finales de la II Guerra Mundial, británicos y americanos escogen a un grupo de historiadores, directores de museos y expertos en arte para recuperar las obras robadas por los nazis. Peligrosa misión: las obras estan muy bien custodiadas y el ejército alemán tiene orden de destruirlas si el Reich llega a caer.

4. Encima con mensaje. Un pueblo puede recuperar sus costumbres, su población y la paz tras una guerra. Mas una nación sin sus obras de arte es un pueblo sin legado, sin pasado y sin historia... y por lo tanto, sin futuro. Pero tampoco nos pongamos estupendos que la película no exige esa profundidad.