publicidad
suplementar la dieta solo bajo control meacutedico

Nutrición y Dietética,

Suplementar la dieta solo bajo control médico

 [24 de marzo de 2017 | No hay Comentarios ] Carmen Reija Facebook LinkedIn Twitter Hootsuite Email Addthis

Añadir a tu dieta ciertos componentes que adquieren notoriedad no puede convertirse en una obsesión que te impida comer adecuadamente ni hacerse sin control médico. Es importante conocer sus efectos beneficiosos, pero también sus efectos secundarios e incompatibilidades. Los expertos señalan que si se sigue una dieta adecuada no es necesario incluir ningún suplemento, pero como suele ser deficiente, pueden resultar interesantes… aunque siempre con indicación de tu médico.

Carmen Reija

Nuestro estilo de vida nos deja poco tiempo para “hacer la comida” y disfrutar de ella, lo que nos induce a utilizar alimentos “rápidos” y con efectos indeseables sobre nuestra salud. Para mantenerla en perfecto estado, deberíamos llevar una vida sana, hacer ejercicio y seguir una dieta equilibrada, incluyendo alimentos de uso común cuyas propiedades nutricionales podemos aprovechar de manera adecuada. A este nivel, destacaría, entre otros:

-pescado, con ácidos grasos esenciales omega 3 y 6

-tomates, con licopeno

-leche, aporta calcio fundamental para nuestro esqueleto

-aceite de oliva, con vitamina E y grasas saludables

-cerveza, en la que abundan las vitaminas del grupo B

-frutas, fuente de vitaminas y fibra

-frutos secos, con altas concentraciones de minerales

-verduras de hoja ancha, aportan luteína que mejora la visión.

Añadir algún suplemento podría resultar adecuado en casos concretos en los que estaría contraindicado o resultaría contraproducente consumir ciertos alimentos naturales (diarreas por uso de antibióticos, flatulencia, malas digestiones, estreñimiento, etc.). Para mejorar estos estados puntuales suelen recomendarse ciertos compuestos con propiedades interesantes, como:

- Prebióticos, mejoran la actividad de las bacterias intestinales así como la absorción de calcio a ese nivel y tienen efectos inmunológicos. No se han descrito efectos adversos de gravedad por su consumo, aunque tampoco está clara la cantidad que debe ser ingerida diariamente.

- Probióticos, microorganismos vivos que se adaptan al colon mejorando la actividad de la flora intestinal y el sistema inmunológico. Suelen añadirse a alimentos lácteos porque facilitan su ingestión. No hay estudios concretos sobre la cantidad que se puede consumir dentro de límites seguros.

-Fitoesteroles, presentes en muchos productos (yogures, galletas, etc.). Se relacionan con el bloqueo de la absorción de colesterol a nivel intestinal, por lo que se utilizan tanto para perder peso como para evitar elevadas tasas de este compuesto en la sangre. La cantidad ingerida debe ser controlada, pues su exceso reduce la absorción de sustancias fundamentales para el buen funcionamiento del organismo (como ciertas vitaminas liposolubles o minerales). No deben administrarse a mujeres embarazadas o durante la lactancia ni a menores de 5 años.

-Tonalín, presente fundamentalmente en leches enriquecidas. Se le relaciona con la estimulación del metabolismo lipídico (reduciría la grasa corporal) y para favorecer el adelgazamiento. En exceso puede provocar problemas a nivel hepático y pancreático y un aumento de la tensión arterial.

Es fundamental leer las etiquetas de los alimentos envasados que compramos para saber lo que contienen realmente. Consulta al médico, farmacéutico o especialista en dietética la conveniencia o no de consumir estos productos, pues pueden interferir en tratamientos médicos preestablecidos. Mucho cuidado con la automedicación y no utilices estos suplementos de manera innecesaria y sin asesoramiento de los expertos, pues pueden provocarte problemas de salud.