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carven le parfum la fragancia perfecta para el da de la madre

Belleza y Cosmética,

Carven Le Parfum, la fragancia perfecta para el día de la madre

 [11 de abril de 2017 | No hay Comentarios ] Facebook LinkedIn Twitter Hootsuite Email Addthis

Espontánea, fuerte y frágil, aunque indiscutiblemente elegante. Esta es la mujer que define a la perfección Carven Le Parfum, una fragancia en la que hierve toda la energía de la moda Carven y que destaca por su carácter chispeante, pero sumamente chic.

Francis Kurkdjan firma este Eau de Parfum que combina a la perfección la ligereza de un bouquet floral, con la eminente feminidad de la madera y las especias. Una fragancia estructurada como los modelos de Alexis Martial y Adrien Cailladaud, dúo creativo al frente del womenswear de Carven. Compuesta por formidables materias primas nobles, como el ylang ylang y el jazmín, reflejan tal como ocurre con sus patrones, esa ligera insolencia, marca indiscutible de la Maison francesa.

"Tenía ganas de jugar con los valores de Carven en femenino: una elegancia intemporal que al mismo tiempo parece muy fácil", cuenta su creador, Francis Kurkdjian. "Me apetecía crear una fragancia que se pareciera a un gran ramo de flores recién cortadas, con temperamento y estela". Para Francis Kurkdjian, "la mujer Carven posee una elegancia intuitiva: parisina, chispeante, atrevida e impertinente, no deja a nadie indiferente. Es guapa sin tener que pensarlo".

En las notas de salida, la delicadeza del Jacinto Blanco se fusiona con la espontaneidad de la Flor de Mandarino. Mientras, en el corazón se abre paso un bouquet floral más bien impertinente donde se mezclan los Guisantes de Olor, el Jazmín y el Ylang Ylang. En el fondo, la sensualidad de las notas preciosas y amaderadas del Sándalo Blanco, el Osmanthus y el Pachulí de Indonesia se mezclan para dotar a la fragancia de una profunda feminidad.

Thierry de Baschmakoff (Aesthete) ha diseñado el frasco perfecto, ese que ilustra la armonía de los contrarios. Una combinación de géneros cimentada en un equilibrio improbable, pero donde surge la magia y aparece el encanto. Su estuche, decorado con unas sutiles rayas verdes, contrasta con el rigor casi monacal del texto. El frasco de cristal esmerilado, que recuerda a un matraz, queda coronado por un tapón de Alta Costura. Entre tanto, una etiqueta Carven flota delicada en su cuello, y de repente, un soplo de aire fresco surge para cosquillear nuestra nariz.