La estimulación sensorial en bebés, beneficioso para el desarrollo

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by Merce Rey  
Durante sus primeros años de vida es fundamental potenciar su aprendizaje a través de los sentidos con el objetivo de contribuir a su desarrollo cognitivo y motriz, ayudándole a reconocer el entorno que le rodea. ¿Cómo se consigue? Con pequeños juegos que le permitan experimentar, manipular y reaccionar ante diversos estímulos.
 

Desde edades muy tempranas los bebés se sirven de sus cinco sentidos (vista, oído, olfato, tacto y gusto) para estudiar el lugar en el que se encuentran y observar todo lo que en él ocurre. Para guiarles durante esta etapa les puedes preparar una serie de actividades para potenciar su aprendizaje y su desarrollo. Aunque esta experiencia ya la puedes ir inculcando desde que el feto se encuentra en el vientre materno hablando con él, poniéndole música o cantándole, o, simplemente, acariciando o masajeando la barriga. De este modo, se irá familiarizando con todos esos estímulos que le proporcionas.

Una vez que nazca, pon en práctica una serie de ejercicios para ver cómo responde a ellos. Por ejemplo, un buen juguete para hacerlo es el dado sensorial. Se compone de diferentes colores, texturas o rugosidades y formas, puede contener cintas, velcros, un cascabel interior, entre otros elementos, para que el pequeño o la pequeña pueda ir tocando, sintiendo o escuchando lo que el objeto le proporciona. En el canal Monimon crea explican cómo hacer un cubo sensorial con retales y quizás puedas coger alguna idea. Gracias a él estimulará su tacto, su oído y su vista incentivando esa curiosidad por descubrir lo que tiene entre las manos. Hay otras variantes como la manta o el libro sensorial, pero todos tienen la misma finalidad: estimular varios sentidos al mismo tiempo.

Multisensorial

Lo bueno del dado sensorial es que se puede adaptar a lo que una tenga en casa (retales, fieltros, goma eva, botones, corchetes, cremalleras, cintas, etc.) y es fácil de hacer. En el vídeo utilizan trozos de ropa que ya no sirven, fieltros de colores y hojas cuadriculadas como plantilla para cortar siguiendo la medida del cubo. Marca y corta 6 piezas dejando un pequeño margen en el borde. Este patrón te servirá para realizar el boceto de los dibujos que compondrán el cubo, recórtalos y ponlos encima del fieltro. Recuerda hacer figuras dobles de cada una. Ahora, cóselas a la tela, pon el velcro en el centro de cada figura, y pega la copia sobre esta. También puedes añadir botones a la composición.

En la otra cara puedes dibujar un corazón. Coloca diversas cintas alrededor de este, cóselo a mano o a máquina, dejando una pequeña abertura para poder insertar el relleno, de guata o algodón. Para que este haga ruido cuando el bebé lo coja, añade una bolsa pequeña cortada en trozos. Cose la parte que falta y fíjalo a la cara del dado. Para la siguiente, necesitarás cintas o cuerdas pequeñas en las que irás pasando cuentas de madera o de plástico. En otra de las caras, podrás coser lentejuelas. En la penúltima, pon las cintas como si de un tablero de tres en raya se tratara, y recorta nueve piezas circulares de goma eva, pon el velcro dentro de cada cuadrícula y encima de él cada una de las fichas. Y, en la última, haz figuras dobles como lunas o estrellas con fieltro de colores. En medio de ellas, coloca broches. Una vez que tengas todas las piezas, ponlas boca abajo en forma de cruz, une cada una de ellas de forma provisional. Ahora, hazlo a mano o a máquina, dejando una parte sin coser para insertar el cascabel y el relleno del dado. Termina de coser la abertura que habías dejado.

Gusto olfativo

Los bebés son capaces de reconocer a sus progenitores por el olor. Los olores que perciban cuando son pequeños los acompañarán a lo largo de su vida, puesto muchos de ellos irán asociados a un recuerdo. Para que vaya familiarizándose con ellos puedes incentivar su olfato con ramitas de canela, un limón cortado, condimentos, una flor, un jabón, una naranja o con algún plato que estés preparando en ese momento. Así también se irá acostumbrando a olores diferentes y cuando los vuelva a oler de nuevo no le resultarán tan extraños.

Lo mismo ocurre con el gusto. Es bueno que desde pequeño le vayas enseñando e inculcando a comer de todo y de forma variada. Al principio con papillas, en las que podrás incluir y combinar todo tipo de frutas, verduras, hortalizas, pescados o carnes. No es recomendable que le des comidas con mucho azúcar ni mucha sal ni tampoco que coman picante. Una buena opción es que condimentes tus platos con especias. También prueba a darle fruta para que lo vaya comiendo él sólo, pudiendo tocarla, estrujarla y probarla (fresas, trozos de plátano, trozos de manzana, etc.). El pan es otro de los alimentos que está entre los favoritos de los bebés.

A todo ritmo

Para estimular su oído lo tienes muy fácil, desde ponerle una canción, pasando por cantar, tocar un instrumento o buscar en los bancos de sonidos audios de animales, de medios de transporte, o del clima (lluvia, tormenta, viento, etc.), hasta construir tus propios sonajeros caseros, con semillas, legumbres, botones, tapas, etc., reutilizando las botellas de plástico u otros botes. Escoge el relleno que más te convenza y mételo dentro del recipiente, sellándolo bien para que no se abra. En el vídeo de El invernadero creativo te enseñan cómo conseguir tu propio sonajero-mordedor y chupetero a base de cuentas de silicona alimentaria, cuentas y aros de madera, un enganche y un cierre. Primero comienza enhebrando una aguja con nylon o cola de ratón fina, e irás introduciendo cada una de las piezas en el orden elegido, mirando de que queden lo más apretadas posibles. Después, corta el hilo del final y haz un par de nudos para fijarlo bien. Haz lo mismo con el del otro extremo. Repite la operación con el chupetero.

FOTO PRINCIPAL.: Photo by Tatiana Syrikova from Pexels.