Cómo cambiar el suelo sin obras: Opciones fácilmente accesibles

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by Mirian Díaz
Estos pavimentos te permitirán cambiar el suelo de cualquier estancia de tu hogar sin necesidad de meterte en obras
 

Cuando entramos en una casa, el suelo es una de las cosas que más llaman la atención. Ahora bien, los pavimentos pueden deteriorarse con el tiempo o incluso pueden quedarse desfasados. En estas situaciones es lógico que pienses en cambiarlos. Por suerte, actualmente existen diferentes soluciones para que puedas renovar el suelo sin ningún problema y sin necesidad de hacer obras. ¿Quieres conocerlas?

Suelo vinílico

Es la solución ideal para renovar cualquier estancia de tu hogar, incluso es posible colocarlo en las áreas más húmedas de la casa como la cocina o el baño. De hecho, se puede instalar sin necesidad de quitar el que ya tienes, ya sea un pavimento de cemento, mármol o cerámica. Lo mejor de todo son sus propiedades, al ser antiestático, antideslizante, antibacteriano y con capacidad aislante.

Las lamas o losetas vinílicas adhesivas se instalan fácilmente en un suelo nivelado que no sea poroso. De no estar tan nivelado se pueden utilizar lamas en click, que son una opción muy rápida y asequible. Los vinílicos imitan estupendamente bien todo tipo de materiales, desde el mármol hasta la madera, pasando por suelos hidráulicos.

Suelo de microcemento

El microcemento se puede colocar en todo tipo de superficies para revestir suelo y paredes, así como encimeras, piscinas o incluso bañeras. Carece de juntas, por lo que no puede agrietarse ni cuartearse.

Suelo laminado

El suelo laminado puede colocarse encima del pavimento antiguo, ya se trate de baldosas, madera, piedra, hormigón o cerámica. Además de ser muy fácil de instalar (muchos de ellos incluyen el práctico sistema de click), reduce el nivel acústico y su sistema de sellado efectivo impide la filtración de agua. También es bastante resistente y su limpieza es sencilla. Se puede colocar en zonas húmedas, aunque en este caso es necesario escogerlos hidrófugos.

Suelo de linóleo

El linóleo se fabrica a partir de productos naturales como el aceite de linaza y la piedra en grano, siendo ecológico y biodegradable. Puede colocarse en forma de losetas encoladas o con rollos de varios metros de ancho.

Una de sus principales ventajas reside en su fácil limpieza. Además, es antiestático y repele el polvo. También es bastante resistente a los golpes y soporta bastante bien los rasguños. Es idóneo para zonas con mucho tránsito de personas y podrás encontrarlos en multitud de colores, estampados y diseños.

Suelo de resina epoxi

Este suelo es perfecto para colocar un pavimento nuevo sin necesidad de quitar el existente. Para su elaboración se recurre a la resina epoxi y a un agente endurecedor, dando como resultado una mezcla transparente. Para darle el color deseado, se añaden pigmentos.

Se trata de un pavimento continuo, que se adhiere fácilmente, se seca con facilidad y ofrece una gran resistencia a la abrasión y al impacto. Es autonivelante, por lo que se distribuye en estado líquido sobre la superficie y él mismo se va nivelando con la gravedad.

Es un material impermeable, que no se decolora, siendo perfecto para instalarlo en baños, cocinas, terrazas y exterior. Además, puedes escoger entre un acabado mate, brillante o satinado. Al no tener juntas, la suciedad no se acumula, por lo que su limpieza resulta muy sencilla.

*Foto: Pinterest