Cenas con ópera, un lujo para los oídos y el paladar

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by Anna León 
Cada sábado, se organizan experiencias culturales que fusionan ópera, gastronomía y visita guiada por una de las joyas artísticas barcelonesas mejor conservadas: el Palacio de la Balmesiana.
 

Pocas veladas pueden llegar a despertar tantas emociones como las cenas con ópera semanales que se celebran en el Palacio de la Balmesiana. Así lo hemos experimentado el pasado día 10, cuando en el hall de este palacio neogótico pudimos escuchar en vivo Il Brindisi (El Brindis), de La Traviata, con una copa de cava en la mano. La acústica fue excelente, lo que nos permitió disfrutar aún más de esta popular aria de Verdi.

Cuesta creer que este patio interior muy luminoso, provisto de vitrales policromados con motivos religiosos y un balcón de madera en forma de tribuna suspendido en la pared, fuera en el pasado una antigua caballeriza, tal y como nos explicó nuestro guía Ramón.

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Grupos burbuja con mascarilla durante la visita guiada

A continuación, participamos en una visita guiada por este conjunto de edificios religiosos neomedievales, donde todavía se aprecian detalles del siglo XV. A partir de los antiguos caserones, el arquitecto Joan Rubió y Bellver, discípulo del célebre Gaudí, construyó el Palacio de la Balmesiana, tal y como lo conocemos hoy en día.

Las obras, por encargo de la entidad eclesiástica Foment de Pietat comenzaron en el año 1919 y se prolongaron hasta 1940. Para quien no lo conozca, Rubió fue el artífice de la fachada de la Catedral de Malllorca y la Casa Golferichs, situada en la Gran Via barcelonesa.

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Durante el itinerario pudimos visitar otras estancias del primer edificio del Palacio, como la capilla, presidida por una espectacular lámpara de techo en el pasillo central, y el auditorio donde soprano y tenor de la compañía lírica de la firma Sternalia, organizadora de la actividad, interpretaron tres arias más. Nos quedamos con la melancólica Una furtiva lágrima, de L´Elisir d´Amore. El bloque musical acabó con el flirteo de los protagonistas de la zarzuela Luisa Fernanda.

"Normalmente interpretamos arias muy conocidas como Il Brindisi, de La Traviata, o el Oh mio babbino caro, de Gianni Schicchi, por ejemplo. En general, nos decantamos por óperas italianas y francesas, más livianas para nuestro público. El sábado 17 versionaremos varias arias de Carmen, de Bizet. En este caso, la actividad se reducirá al concierto y durará algo más de una hora", explicó Cesar Blasco, director comercial de Sternalia.

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La crisis sanitaria ha limitado el aforo de esta actividad, a la que en un principio se llegaban a apuntar más de un centenar de personas cada sábado. "Ahora admitimos un máximo de 40 visitantes que deben llevar mascarilla durante casi toda la velada, excepto cuando se toman la copa de cava o durante la cena. Dividimos al público en grupos burbuja de 20, mientras visitan el edificio, por motivos de seguridad", aseguró.

Una experiencia cultural y gastronómica singular

Del auditorio regresamos al hall, donde se sirvió la cena amenizada por la última aria. Aunque ofrecen varios menús a elegir, incluido un vegetariano, se parte de un menú base al que llaman Ópera, inspirado en platos o recetas típicas del año 1890. "No podemos obviar que la época dorada de la ópera no es muy larga. Las obras italianas que versionamos se remontan al periodo 1800-1900", especificó Blasco.

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El menú Ópera comienza con un aperitivo que incluye, además de la copa de cava de bienvenida, los siguientes entrantes: vol au vent de gambas, canapé de salmón con mantequilla y caviar y mini bloody Mary. El primer plato incorpora tres degustaciones: crema de alcachofas con aceite de vainilla, fondue de queso brie con compota de tomate y dados de magret con cítricos. El segundo es un tournedó de ibérico con jardín de verduritas a la Rossini. Y de postre, tarta Fantasma de la ópera con copita de melocotón Melba.

Desde Sternalia, Blasco subrayó que no plantean la actividad desde un punto de vista gastronómico, sino como una experiencia cultural singular: "Ya hace 18 años que organizamos cenas temáticas. Queremos que la gente tenga una opción diferente, a la hora de disfrutar de un espacio". "La verdad -concluyó- es que está teniendo mucho éxito. La gente tiene ganas de salir y pasárselo bien. De hecho, ya tenemos algunas reservas para el verano".