¿Cómo reducir la sensación de sed?

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by Carmen Reija. farmacéutica y divulgadora sanitaria
Son numerosas las situaciones que nos producen sed. El calor, la práctica de ejercicio físico intenso o en condiciones de alta temperatura y la ingesta de alimentos que no contienen líquidos o que precisan una gran cantidad de jugos gástricos durante su digestión son las más frecuentes. Es importante saber qué debemos beber.
 

La sensación de sed aparece cuando se produce una reducción de entre el 1 y el 3% del peso corporal en líquidos. Es un mecanismo fisiológico que nos ayuda a mantener la necesaria homeostasis en nuestro organismo, pues no podemos funcionar correctamente sin su presencia. Resulta aconsejable y conveniente beber antes de tener sed.

Para evitar la aparición de la deshidratación debemos beber el agua necesaria para reponer las pérdidas. Se ha establecido la recomendación de ingerir de dos a tres litros diarios ya que ésta es la cantidad de líquido que, normalmente, perdemos al día y es preciso recuperar.

Las funciones del agua en el organismo son muy importantes y numerosas. Destacaría que ayuda a mantener la regulación de la temperatura corporal, metabolizar los alimentos ingeridos y facilitar las reacciones enzimáticas imprescindibles para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo.

Algunos alimentos y ciertas actuaciones habituales nos provocan sed. Destacarían:

1. Comer rápido sin masticar y ensalivar lo suficiente los alimentos antes de tragarlos.

2. Los alimentos tostados, fritos, secos o preparados en el horno.

3. Los alimentos de origen animal como carne, embutidos, queso y huevos.

4. Los alimentos y bebidas industriales con conservantes.

5. El azúcar o los endulzantes naturales.

6. Los frutos y frutas secas.

7. El exceso de sal presente o añadida a los alimentos.

8. El consumo excesivo de alimentos y bebidas con efecto diurético como café, alcohol, espárragos, pepino, apio y piña. Estos compuestos favorecen la pérdida de agua en forma de orina.

También existen numerosos alimentos que no producen sed entre los que destacarían los que contienen muchos líquidos como verduras, sopas, cremas, cereales integrales y fruta fresca. De todos ellos, la sandía resulta un alimento ideal por su elevado contenido en agua.

Entre las recomendaciones específicas destacaría que:

1. Aunque parezca anómalo, si hace calor, lo mejor es beber bebidas tibias o calientes y evitar las frías. Cuando bebemos demasiado durante las comidas, nuestros jugos gástricos se diluyen y se ralentiza la digestión. Si bebemos líquidos fríos, los efectos serán aún más potentes y pueden presentarse alteraciones digestivas.

2. Además, si tienes sed, es mejor beber líquidos con minerales y no solamente agua para favorecer la reposición de los electrolitos perdidos con el sudor, por ejemplo. Si exageramos el consumo de líquidos como el agua natural o con gas, refrescos endulzados o bebidas alcohólicas, perdemos también minerales.

3. Se debe beber cuando tenemos y no tenemos sed. Especialmente en verano, es muy fácil sufrir una deshidratación, por lo que la reposición de agua y electrolitos es fundamental para mantener el funcionamiento correcto de nuestro organismo.

Son numerosas las bebidas adecuadas para el verano. Destacarían:

-Zumo de sandía, fresas y limón.

-Zumo de manzana, sal y agua.

-Zumo de limón, jengibre y vinagre (elaborado con agua caliente).

-Té verde, canela y miel (elaborado con agua caliente).