¿Tienes la piel sensible, o atópica? Claves para distinguirlas

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by María Robert
En los últimos 30 años el número de casos de dermatitis atópica se ha duplicado o incluso triplicado en los países occidentales
 

En los últimos 30 años el número de casos de dermatitis atópica se ha duplicado o incluso triplicado en los países occidentales. Esta patología inflamatoria se manifiesta mediante la piel seca, rugosa, escamosa, enrojecida y con picor, de modo que presenta un cuadro muy parecido al de la piel sensible. Pero, aunque parezcan los mismos síntomas, no lo son.

Poder distinguir ambas afecciones es fundamental si tienes que ponerle solución, incluso con un dermatólogo por medio.

Grosso modo, quienes tienen la piel sensible sufren alteraciones por culpa de determinados factores, como el frío, el estrés, el aire acondicionado, el contacto con animales, etc., que acaban provocando enrojecimiento moderado y picos. Asimismo, suele ser una odisea encontrar cosméticos que les venga bien a este tipo de piel, puesto que no suelen tolerar bien la mayoría de los productos.

Evitar la exposición a ciertos factores

Así pues, la piel sensible es hiperreactiva, causando enrojecimiento e irritación, y para ello es bueno evitar la exposición al frío y eliminar de la rutina diaria productos de higiene personal que puedan ser irritantes, como los exfoliantes, el maquillaje no especializado, etc. En general, una persona con la piel sensible tiene reacciones más intensas que una persona con la piel normal, pero no suele pasar de cierto grado de irritación.

En el caso de la piel atópica se trata de un problema genético, en el que una piel muy seca acaba provocando picor e irritación. Las personas con la piel atópica tienen un problema genético que, aunque en principio causa las mismas reacciones que las de la piel sensible, puede hacer que éstas sean mucho más fuertes. Es probable, asimismo, que pueda haber más causas que provoquen el brote. Se trata de una patología cutánea que comienza desde la más tierna infancia (afecta a un 20% de los niños) y se ha convertido en una auténtica epidemia que puede `perseguir´ a quien la padece prácticamente toda su vida: entre un 3 y un 5% de los adultos no consiguen deshacerse de ella.

Zonas enrojecidas en cuerpo y cara y picor severo son sus características principales, de modo que, si bien cursan las mismas reacciones que las personas con piel sensible, estas son mucho más fuertes. Además, puede haber más causas que provoquen el brotes. Los expertos creen que existen ciertos factores ambientales, alérgicos y alimenticios, e incluso algunas prendas de ropa, que los desencadenan y lo agravan.

Enfermedad crónica

No es contagiosa, pero sí una enfermedad crónica que evoluciona por brotes de eczema, es decir, fases agudas con un impacto significativo en la calidad de vida del paciente. Con el tiempo, además, la atopia puede manifestarse con otras alergias como el asma, la rinitis o la conjuntivitis alérgica. Las complicaciones son una superinfección bacteriana o viral (herpes). El molluscum contagiosum, de origen viral, también aparece de forma más intensa cuando existe una condición de atopia.

Sufras de piel atópica o de piel sensible, cuando esto te pase tienes que visitar a tu dermatólogo. Por muchos consejos y productos que encuentres en internet para calmar y tratar estos molestos síntomas, él es quien te darás las pautas más certeras para afrontarlos.