¿Cómo practicar la autocompasión hacia una misma?

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by Estefanía Grijota
Autocomplaciencia y autocompasión son dos términos muy distintos. La compasión hacia una misma es una forma de quererte y entenderte a pesar del dolor y de las dificultades. Tratarte bien y no fustigarte es el primer paso para sentirte mejor.
 

Es ciertamente muy difícil encontrar a alguien que asocie la compasión y la bondad como algo negativo. Ser amables con una misma es tan solo el principio para aceptarnos, amarnos y apoyarnos a nosotras mismas en los malos momentos.

De hecho, la amabilidad está muy respaldada por la ciencia, desde donde la han pasado a denominar como el "efecto Madre Teresa", el cual tiene beneficios para la salud mental y física, pero ¿qué pasa con la autocompasión? ¿Qué hay de ser amable contigo misma?

Una cuestión que Kristin Neff, Ph.D, pionera en el campo de la autocompasión y profesora asociada de desarrollo humano en la Universidad de Texas en Austin, ha dedicado toda su vida y su carrera: "Los últimos 10 años me he centrado en enseñar a las personas cómo ser más compasivas con ellas mismas". Así, y según esta experta, ¿cómo podemos hacerlo?

1. Chequéate

"Ni siquiera se puede comenzar este proceso sin darse cuenta", dice Neff. Si no eres consciente de tus pensamientos y sentimientos, ¿cómo puedes incluso comenzar a transformarlos en amabilidad y comprensión hacia ti misma?.

Dicho esto, el primer paso es hacerte una pequeña autoevaluación: "¿Cómo te hablas a ti misma?"¿Te apoyas? ¿Te enfadas contigo misma? ¿Te preocupas? ¿Valoras tus propias necesidades? ¿Estás diciendo que sí todo el tiempo a los demás hasta el punto en que realmente te frustra?" Considerar esto una técnica de atención plena para evaluar sus necesidades y por dónde le gustaría comenzar es un buen comienzo, incluso, anotándolo en un diario.

2. Reconoce tu dolor

El segundo paso, dice Neff, es reconocer tu dolor, valorarlo, incluso. "Hay que estar dispuesta a estar atenta y presnete con tu con dolor", explica. "Si haces como si no estuviera, si finges que no está ahí, no puedes ser compasiva".

Cuando ignoras el dolor y te fustigas a ti misma por él, es cuando puede abrumarte, lo que puede causar aún más dolor y ansiedad. Necesitas esa perspectiva, dice Neff, para salir de ti misma y decir: "Vale, lo estoy pasando mal ¿Cómo me puedo ayudar?" Solo así puedes romper ese círculo vicioso "Cuando te tratas con amabilidad, calidez y apoyo, no te sientes tan abrumada con el dolor", agrega.

3. Encuentra un sentido de humanidad común

Para esta experta también es útil reconocer que el dolor es una experiencia humana muy común. Valorar tu dolor puede fácilmente volcarte en una mentalidad de autocomplaciencia, por eso recomienda apuntar a un sentido de humanidad común, reconociendo que la vida es difícil para todos y que nadie es perfecto. Lo que esto hace es crear un sentido de conexión, y en última instancia diferencia la autocomplaciencia de la autocompasión.

4. Honra tu enfado

Parece contradictorio porque ¿cómo puedes ser amable contigo mismo y estar enfadada al mismo tiempo? Pero según Neff, hay una diferencia entre la ira constructiva y la destructiva. "Si estás rumiando en cólera, si estás perdida en ella, te está causando daño", dice. "Pero si aceptas tu enojo y agradecida por ello, en realidad puede ser muy empoderador".

Una vez más, el pateador aquí es la atención plena. Si reflexionas sobre por qué te sientes enfadada y llegas a la raíz de esos pensamientos y emociones, puedes entender mejor cómo lidiar con ellos productivamente, en lugar de explotar con furia.

5. Trátate como tratarías a un amigo o amiga

Según Neff, la mayoría de nosotros somos mucho más compasivos con los demás que con nosotras mismas. Así que tu trabajo es simple. "Pregúntate a ti misma ¿cómo trato a mis buenos amigos cuando se sienten mal consigo mismos? Y luego hazte la misma pregunta a ti misma ¿Qué me digo internamente? Si tienes dos respuestas muy distintas, ya tienes la respuesta.

La experta concluye que, para algunas personas es realmente revelador notar que si le dicen a un amigo lo que me digo a mi misma, no creo que que confíe mucho en mi. Para algunos, es el empujón amistoso que necesitan para tratarse a sí mismos con amabilidad y compasión, de nuevo, cuando eres consciente de tus emociones y cómo actúas sobre ellas, es cuando el cambio real tiende a suceder.