¿Osteoporosis en el embarazo?

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by Ángela Zorrilla
Que no cunda el pánico. Puede aparecer osteoporosis en el embarazo, aunque se trata de una patología rara. Eso sí, la ‘buena noticia’ en este contexto es que en la mayor parte de los casos suele ser una enfermedad autolimitada y suele resolverse sin dejar secuelas meses después del parto.
 

La osteoporosis transitoria del embarazo, o síndrome de edema de médula ósea (síndrome SEMO), es una forma rara de osteoporosis, de origen multifactorial, que suele aparecer en el tercer trimestre de gestación, y de forma menos frecuente en el puerperio y la lactancia, aunque también se puede presentar en personas no gestantes y de ambos sexos.

Su incidencia se estima en 4 casos por millón de embarazadas, según explica el doctor Juan Carlos Percovich, especialista en Endocrinología y Nutrición del Ruber Internacional Centro Médico Habana y experto en osteoporosis, quien lamenta que se trata de una patología muchas veces infradiagnosticada, que en casos raros puede llegar a provocar la fractura del hueso afectado.

Por ello, el doctor Percovich aconseja siempre en estos casos un abordaje multidisciplinar (ginecología, traumatología, anestesia, fisioterapia… etc), aparte de la realización de una resonancia magnética y una densitometría ósea a los 12-18 meses del inicio del cuadro, y así poder para confirmar la resolución del mismo.

Por qué es importante conocerla en el embarazo

Generalmente, el especialista en Endocrinología y Nutrición del Ruber Internacional mantiene que la osteoporosis transitoria de la cadera no contraindica el parto por vía vaginal, si bien asegura que siempre hay que individualizar cada caso, y en función de la limitación de los movimientos, del grado de afectación de la articulación, y del riesgo de fractura.

Recuerda a su vez que en la actualidad la causa no está claramente identificada, pero el dolor parece ser causado por la presión dentro del hueso ejercida por el aumento del líquido en la médula ósea.

Se consideran "múltiples" los factores que pueden provocarla.

  • Disminución de la masa ósea por el incremento de las necesidades de calcio para cubrir las necesidades del feto durante el embarazo (lo que provoca microfracturas trabeculares)
  • Cambios circulatorios como tromboembolismos y disminución de la fibrinolisis
  • Compresión del nervio obturador o de los nervios simpáticos pélvicos por el útero
  • Inmovilidad
  • Déficit de vitamina D
  • Falta de actividad física
  • Consumo de alcohol
  • Tabaquismo

"Según la evolución de los síntomas, la limitación de la movilidad de cara al parto o la sospecha de existencia de fractura, o riesgo de la misma durante el parto y, valorando siempre el riesgo/beneficio, se individualizará cada caso para decidir la necesidad de petición de resonancia magnética que confirme el diagnóstico y sus complicaciones", mantiene el experto en Endocrinología y Nutrición del Ruber Internacional Centro Médico Habana.

Sobre su tratamiento, el doctor apunta que en general, al ser una enfermedad autolimitada que suele resolverse entre 3 y 9 meses y sin dejar secuelas, las medidas están destinadas al control del dolor con analgésico (paracetamol), reposo, así como descarga de la articulación (muletas), principalmente.