La timidez genera ¡estrés y ansiedad!

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
La timidez no siempre es un problema, pues algunas personas tímidas consiguen relacionarse con los demás y disfrutan de relaciones sociales aceptables. Se convierte en un problema cuando es extrema, cuando limita nuestra vida y nos genera malestar. La timidez extrema inhibe el comportamiento y genera sufrimiento emocional. Pero tiene solución.
 

La timidez genera un patrón de introversión en los contextos sociales que conlleva a una conducta retraída y a una falta de asertividad de quien la padece. Una persona tímida presenta un pensamiento que le genera estrés y ansiedad en las situaciones sociales.

Se pueden señalar tres aspectos fundamentales en una persona tímida:

1-Ideas negativas sobre sí mismo que provocan un autoconcepto negativo. Pensar continuamente que no eres capaz de relacionarte correctamente o si lo haces padeces ansiedad, genera un malestar psicológico que negativiza el autoconcepto de quien lo padece.

2-Preocupación excesiva por el propio desempeño. Pensar que todo lo que haces te va a salir mal o que no eres capaz de relacionarte adecuadamente con otras personas te provoca una preocupación incontrolable que resulta incompatible con el necesario bienestar psicológico.

3-Actitud hipervigilante, centrándose únicamente en los errores cometidos. No ser capaz de ver nada más que lo que haces mal genera una situación vital y personal que te impide apreciar el lado bueno de lo que te sucede.

Los síntomas asociados a la timidez se aprecian a varios niveles:

-Fisiológico, pues la ansiedad ante las situaciones sociales desencadena reacciones neurovegetativas, como: temblor en las manos o en la voz, abundante sudoración, sequedad de boca y palpitaciones, entre otras.

-Cognitivo, asociado a olvidos, problemas de concentración, dificultad para ordenar de manera lógica las ideas y pensamiento desorganizado.

La timidez puede convertirse en un verdadero problema para el desarrollo personal, especialmente cuando su base se centra en el miedo a las relaciones sociales, que implica el aislamiento de quien la padece. No pueden llevar una vida normal porque no son capaces de relacionarse con los demás.

Cuando el miedo a relacionarse con otras personas es la base de la timidez, quien la padece se siente incómoda y cohibida ante los demás, por lo que comienza a sentirse nerviosa y se comporta de manera inadecuada a todos los niveles. Así se cumple su idea de que carece de habilidades sociales, cerrando un círculo vicioso del que resulta difícil salir, pues se retroalimenta.

Cuando se convierte en una timidez extrema, los sentimientos de culpa y vergüenza, se unen a la tristeza y la soledad, pudiendo desembocar en una depresión.

Es importante no confundir timidez e introversión. La introversión es un rasgo de personalidad que implica que la persona introvertida disfruta estando sola y no necesita relaciones sociales excesivas pues prefiere actividades más solitarias. Por el contrario, la persona tímida no disfruta de la soledad y sufre ansiedad ante las situaciones sociales porque siente miedo o vergüenza.

Las causas de la timidez extrema son numerosas, pero tiene tratamiento. Consulta a tu médico y acude a un psicólogo si es necesario para superar este problema psicológico que afecta a tu bienestar y reduce tu calidad de vida.