Illa Pancha, un islote de belleza singular a los pies del mar

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by Merce Rey  
En él conviven en paz y armonía tras pasar un pequeño puentecito dos faros, el antiguo y el nuevo. Uno de ellos ha sido reconvertido en alojamiento turístico. Para descubrir este paisaje de ensueño tan sólo hay que desplazarse a Ribadeo (Lugo).
 

Para acceder a este lugar puedes hacerlo en coche y recorrer el último tramo a pie o bordear la costa andando. Quizás esta última opción es la más recomendable, ya que podrás ir descubriendo otros puntos destacados durante el trayecto. Tu visita comenzará en el puerto de Porcillán para llegar aquí puedes dirigirte al mirador de la Atalaya, en la que está situada la capilla de la Trinidad, y de paso contemplar las vistas que te ofrece a la ría. A partir de aquí tienes dos formas de llegar a la zona portuaria, o bien coger las escaleras o subir en el ascensor panorámico. Éste te permite ver en su ascenso otra perspectiva del paisaje, puesto que su parte frontal contiene cristal.

Una vez en el puerto continúa tu travesía subiendo por unas escaleras y pasando por debajo del puente de los Santos, que comunica Galicia con Asturias y tiene una longitud de 612 metros. A continuación, te adentrarás en O Cargadoiro, un parque etnográfico que nos deja algunas pistas de lo que algún día fue un punto de extracción del hierro. Desde este mirador también se pueden obtener unas vistas del entorno, así como de sus pequeñas calitas. Si andas un poquito más te encontrarás con el Forte de San Damián, un complejo arquitectónico rehabilitado que hoy en día sirve como sala de exposiciones. Prosiguiendo por la carretera que va al faro, llegarás al mirador, una antesala de lo que te espera en Illa Pancha.

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El vaivén del mar

La caminata hasta aquí habrá merecido la pena. Este islote alberga dos faros. El más característico data del año 1857, cuenta con una planta cuadrada y color blanquiazul actualmente da vida al hotel. Además, también dispone de una cafetería con terraza donde admirar las vistas panorámicas del mar. A su lado, tiempo después se levanta un nuevo faro, a diferencia del anterior es cilíndrico y de color negro y blanco. Si buscas un lugar en el que dormir escuchando el vaivén de las olas, desconectar del bullicio, recargar pilas tras una dura jornada laboral o simplemente quieres regalarte o regalar una noche de ensueño, tendrás a tu disposición dos apartamentos con capacidad para cuatro personas. Están equipados con televisión, baño, cocina americana y wifi. Este entorno idílico tiende su mano al Mar Cantábrico. Sus aguas y las del río Eo en Ribadeo se entienden a la perfección formando una conexión dulce salada, regalándonos un espectáculo marino que no entiende de fronteras.