5 problemas causados por los piercings

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by Carmen Reija. Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Ponerse un piercing es una ilusión de muchas personas que parece sencilla de cumplir. Pero no todo es positivo. En un 20% de los casos se producen complicaciones, especialmente los que se ubican en la boca y los genitales. Conocer los riesgos te ayudará a tomar una decisión correcta.
 

Perforar las orejas, la nariz o la boca para poner algún adorno es un procedimiento que se usa desde la antigüedad y se mantiene, con diferentes perspectivas, en la sociedad actual. Originalmente se trataba de una práctica de iniciación a la vida sexual o adulta en función de las creencias de diferentes tribus. Tras un largo peregrinaje y su asociación a distintos grupos sociales, en la actualidad se asocia a la estética personal sin ningún tipo de connotación.

Los piercings pueden ubicarse en múltiples localizaciones corporales. Los más frecuentes son: septum, ceja, pezones, labio superior, ombligo y lengua. También se realizan en los genitales, pero su frecuencia es menor.

Es importante que si deseas ponerte un piercing seas consciente de las posibles repercusiones sobre tu salud. Conocerlas puede servirte para tomar una decisión tan importante como la de insertarlo o no y la zona que prefieres perforar.

Los datos confirman que, en el 20% de los casos, se producen complicaciones como infecciones y sangrados locales. También se han presentado dermatitis de contacto, hemorragias, formación de queloides por mala cicatrización y daños en los nervios. No son frecuentes, pero sí se han producido otros problemas como hepatitis, endocarditis e infecciones cerebrales.

Las causas de aparición de estos problemas se relacionan con: la zona del cuerpo en la que se realiza el piercing (siendo los que más complicaciones generan los de la lengua, los labios y los genitales), el material empleado, la higiene del procedimiento, la experiencia del profesional y los cuidados posteriores.

Cada zona del cuerpo presenta sus propias complicaciones. Destacaría que:

1. Ombligo

Es una zona en la que se pueden producir infecciones con facilidad, pues es húmeda y está poco aireada, lo que favorece la multiplicación de hongos y bacterias. El tiempo de curación tras el piercing puede superar un año.

2. Genitales

Los piercings genitales pueden provocar heridas en las mucosas, la obstrucción de la uretra e infecciones (como hepatitis, sífilis o VIH) que generan infertilidad.

3. Pezones

Los piercings realizados en el pezón pueden provocar galactorrea (secreción espontánea de leche).

4. Oreja y nariz

El cartílago que conforma la nariz y las orejas puede sufrir desgarros y necrosis que causa deformidades que pueden requerir una cirugía específica para su tratamiento.

5. Boca

En el momento de la inserción, los piercings en la boca pueden causar varias lesiones bucodentales. Las más frecuentes son dolor, inflamación, sangrado, dificultades para hablar y masticar, alteración del gusto, aumento de la salivación, infección y reacciones alérgicas al material. Los piercing insertados en la lengua, especialmente, presentan un alto riesgo de hemorragia, ya que tiene muchos vasos sanguíneos.

Con el tiempo, los piercings de labios y lengua provocan daños como halitosis, depapilación, fisuras, abrasiones, pigmentaciones, úlceras, retracción de la encía, daño en el hueso, pérdida de piezas dentales.